El profeta Joel

por Arend Remmers

3 capítulos

  1. Acerca del autor y de la fecha en que fue escrito el libro
  2. El propósito del libro
  3. Peculiaridades
  4. Resumen del contenido

1. Acerca del autor y de la fecha en que fue escrito el libro

El primer versículo indica que Joel (= Jehová es Dios), hijo de Petuel, es el autor de este breve libro. Además de esta breve mención, no conocemos otros detalles acerca de Joel y de las circunstancias de su vida. Se ha conjeturado mucho para tratar de precisar en qué época vivió Joel. Algunos estudiosos afirman que el libro fue escrito aproximadamente en el siglo IV a.C., o quizá antes. Otros expositores piensan que Joel vivió durante el siglo IX a.C., probablemente en el tiempo de Joás, rey de Judá.

Una enorme plaga de langostas y una terrible sequía fueron los eventos que dieron la ocasión para que este libro fuera escrito. Sin embargo, tales incidentes son tan frecuentes en el oriente que nadie puede partir de ellos para determinar el marco histórico en que sucedieron. Las Sagradas Escrituras guardan silencio en cuanto al tiempo en que fue escrito este libro, por lo tanto, nosotros debemos respetar dicha omisión.

2. El propósito del libro

La profecía de Joel marca un amplio círculo que abarca desde las calamidades de su época hasta el tiempo futuro en que el pueblo de Dios será oprimido y, luego, restaurado y bendecido en el día de Cristo. De manera que Joel bien puede ser llamado el profeta del día de Jehová. Este día está nombrado cinco veces en el libro de Joel (ver punto 3, Peculiaridades).

La gran plaga de langostas y la sequía eran castigos de Jehová. Moisés y Salomón ya habían profetizado acerca de estos juicios (Deuteronomio 28: 38-39 y 1.º Reyes 8:37). Sin embargo, el pueblo no reconocía que dichos castigos provenían de la mano de Jehová. Por esto, en el capítulo 1, el profeta se dirige a los ancianos y a los sacerdotes exhortándoles a que se lamenten y a que se arrepientan.

El capítulo 2 muestra una visión ampliada. Ya no sólo vemos langostas, sino también un ejército de enemigos que invaden la tierra desde el norte y la destruyen. La trompeta suena en Sion como una alarma y el pueblo se arrepiente. El día de Jehová viene, y Él mismo salva a su pueblo del ataque del ejército del norte. La tierra no sólo es bendecida con la lluvia temprana y con la tardía, sino también con el Espíritu Santo que es derramado sobre toda carne. Aun cuando Pedro, en Hechos 2: 16-21, haya proclamado las palabras de Joel casi textualmente, el cumplimiento de esta profecía es aún un hecho futuro.

El último capítulo describe el juicio de las naciones, hecho que sucederá en el valle de Josafat, en el día de Jehová. Este capítulo nos enseña también acerca de la plenitud de la bendición del Milenio.

3. Peculiaridades

El día de Jehová

El día de Jehová se encuentra mencionado en el libro de Joel cinco veces: 1:15; 2:1,11,31; 3:14. En el Antiguo Testamento, es el día del ardor y la ira de Jehová (Isaías 13:9; Sofonías 2: 2 y 3), día en el que Él combate contra sus enemigos (Ezequiel 13:5). Algunas veces, este día es mencionado como muy cercano (Isaías 13:6; Ezequiel 30:3; Abdías 15; Sofonías 1: 7 y 14). Pero, antes de que este día llegue, Elías, el profeta, será enviado (Malaquías 4:5; Lucas 1:17; Marcos 9: 11-13).

En el Nuevo Testamento, el día de Jehová es llamado el día del Señor (1.ª Tesalonicenses 5:2; 2.ª Tesalonicenses 2:2; 2.ª Pedro 3:10). El día del Señor indica el punto de partida del período que comenzará con la aparición gloriosa de Cristo junto a sus santos. Él vendrá entonces para juzgar las naciones y para establecer Su glorioso reino de paz (Mateo 25:31-46; Apocalipsis 19:11-21). La segunda carta a los Tesalonicenses, capítulo 2:2, nos enseña que el día del Señor estará precedido por una apostasía total de la Cristiandad y por la manifestación del Anticristo, el hombre de pecado. El día del Señor, con todos sus juicios, vendrá como ladrón en la noche (1.ª Tesalonicenses 5: 2,4; 2.ª Pedro 3:10).

Este es el motivo por el cual no debemos confundir el día del Señor con la venida del Señor a buscar a sus santos, lo cual sucederá al final del actual período de gracia (Juan 14:3; 1.ª Corintios 15:51-58; 1.ª Tesalonicenses 4:15-18). Este último es el evento que los creyentes del día de la gracia esperan (1.ª Tesalonicenses 1:10; Apocalipsis 3:11; 22:7, 12, 20).

4. Resumen del contenido

Arend Remmers

Traducido del inglés por Ezequiel Marangone

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