La separación eclesiástica, ¿es bíblica?
W. J. Missen de Nueva Zelanda
Una y otra vez surge entre nosotros la cuestión en cuanto a cuál es la correcta interpretación de 2.ª Timoteo 2:21. Que los hermanos pueden tener diferentes pensamientos acerca de varios pasajes de las Escrituras es algo que aceptamos sin dudar. Y si dichas divergencias no afectan ninguna verdad fundamental, el pasaje de Filipenses 3:15,16 nos enseña qué actitud deberíamos adoptar nosotros.
Sin embargo, creemos que el pasaje de 2.ª Timoteo 2:21 no entra en esta clase de situaciones. Este pasaje sólo admite una interpretación; interpretación sobre la que, como veremos, han estado de acuerdo todos los traductores y comentaristas de buena reputación entre los hijos de Dios. Además, la gran importancia de este pasaje reside en que en él está involucrada una verdad acerca de la Iglesia. Este es uno de los pasajes claves que otorgan autoridad para que, en determinadas condiciones, debamos separarnos de otros cristianos y ocupar el lugar que nos corresponde en relación con otros que forman parte de la cristiandad. Resulta evidente que quienes se oponen a la posición tomada por los «hermanos» en cuanto a mantener con firmeza los principios «exclusivos», intentan socavar la autoridad de este pasaje aduciendo que el mismo se refiere a la «condición» del creyente y no a su «posición». Todos estamos de acuerdo en que una buena condición es estrictamente necesaria entre los que formamos parte del pueblo de Dios, y que muchos pasajes de las Escrituras enseñan esto. Pero, tomar un pasaje de la Palabra que se refiere a la posición de los santos y tratar de aplicarla a su condición no responde a una correcta exégesis.
La epístola a Timoteo da instrucciones especiales para estos últimos días (3:1), época en la que la cristiandad se ha transformado en una “casa grande” que tiene vasos para honra y para deshonra. El Espíritu Santo, por medio del apóstol Pablo, le da instrucciones a Timoteo (y también a nosotros) en cuanto a cómo debía ser su conducta (y la nuestra) en esos tiempos difíciles. En el versículo 15 nos brinda instrucciones positivas: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad”. Las exhortaciones que siguen a continuación de este versículo utilizan las siguientes palabras: “evita” (v.16), “apártese” (v.19), “limpia” (v.21), “huye” (v.22), “deshecha” (v.23), “apártate” (3:5 VM). Al menos tres de estas expresiones indican una separación en cuanto a la posición: “apártese”, “limpia” y “apártate”. Si tomamos todas las expresiones juntas, veremos que estos pasajes están señalando la necesidad de limpiarnos del mal en nuestras vidas y también de separarnos completamente de aquellas personas que estuvieran asociadas con el mal.
En la Nueva Traducción de J.N.D, los versículos 20 y 21 expresan lo siguiente: “Pero en una casa grande no sólo hay vasos de oro y plata, sino también de madera y barro: y algunos son para honra y otros para deshonra. Por lo tanto, si alguno se purifica a sí mismo de estas cosas, separándose de ellas, entonces será un vaso para honra, santificado, útil para el Maestro, preparado para toda buena obra” (Traducción literal del inglés).
En una nota aclaratoria al pie acerca de la expresión “se purifica a sí mismo de estas cosas, separándose de ellas”, leemos: ‘ekkathare apo'. La palabra ekkathare sólo la hallamos aquí y en 1.ª Corintios 5:7. En este último pasaje se refiere a la acción de limpiarse de la levadura; en 2.ª Timoteo indica la necesidad de limpiarse uno mismo de entre los demás vasos. De manera que al hallar apo junto a ek , significa «separado de».
Todos nosotros sabemos que nuestro hermano J. N. Darby fue, en su época, uno de los más grandes estudiosos del idioma griego. Y lo que él nos ha dejado es una traducción, no una paráfrasis. Por supuesto que es admisible presentar una paráfrasis en una exposición de las Escrituras, pero jamás cuando se trata de una traducción. Por lo tanto, decir que el sentido que nuestro hermano presenta referente a este versículo es una simple paráfrasis, equivale a impugnar su habilidad como traductor. La similitud en el uso de la palabra “limpiarse” que aparece aquí y en 1.ª Corintios 5:7, más el agregado de apo , “apártate”, son elementos que ante una mente objetiva reflejan la verdadera fuerza expresiva del pasaje; es decir, «limpiarse de», debe ser correctamente interpretado como «purificarse de algo separándose de eso mismo». Si alguien quisiera profundizar el estudio de estas cuestiones puede consultar el Esquema gráfico de las preposiciones griegas hallado en la Biblia Newberry , donde hallará una clara explicación acerca de la fuerza de las preposiciones ek y apo .
Sin embargo, bien haríamos en preguntarnos si otros traductores de renombre también han considerado la fuerza de las expresiones griegas antes mencionadas con el mismo criterio. Veamos un poco al respecto:
En la Biblia Lollard , una antigua traducción de Wycliffe del año 1388, leemos: “...si cualquier hombre se limpia a sí mismo de esto, será un vaso consagrado para honra y útil al Señor”.
Luego, en la traducción de William Tyndale de 1526, dice lo siguiente: “Por lo tanto, si alguien se purifica a sí mismo de tales compañías... ”.
La traducción de Rotherham dice así: “Por lo tanto, si alguien se mantiene puro separándose a sí mismo de estos...”.
En la Biblia Numérica , F.W. Grant traduce: “Por lo tanto, si alguien se purifica a sí mismo de estos...” Y en sus notas muestra que él comprendía con qué fuerza expresiva estas palabras indican la separación: «Aquí, de nuevo, aparece la aplicación de la regla que indica que nosotros debemos separarnos a nosotros mismos de iniquidad. Uno mismo debe purificarse a sí mismo de estos, los vasos de “deshonra”».
En la traducción de William Kelly leemos lo siguiente: “Por tanto, si alguien se purifica a sí mismo de estos...”; y en sus comentarios se manifiesta que él también comprendía la importancia de las palabras que había traducido “purifica a sí mismo de”: «En el fondo, resulta evidente que aquí aparece el mismo principio de separación del mal que en 1.ª Corintios 5 es aplicado a fin de poner fuera al malhechor. En 2.ª Timoteo se trata de un caso más complejo, en el que una persona piadosa que no ha podido corregir el mal que se practica dentro, se ve obligado a purificarse a sí mismo saliendo afuera... Un hombre piadoso no tiene opción, porque está obligado a escuchar la Palabra divina y purificarse a sí mismo de aquellos vasos para deshonra» 1
Vemos que hay un acuerdo unánime acerca del significado de nuestro pasaje.
Hace algunos años, mientras estábamos siendo ejercitados profundamente en cuanto a si nuestra posición eclesiástica era según Dios y si tenía el respaldo de las Escrituras, este pasaje fue el que finalmente quitó todas nuestras dudas al respecto. Leímos este pasaje en todas las versiones posibles, estudiamos el significado de las palabras en griego, y llegamos a la conclusión de que el pasaje significa exactamente lo que nuestros hermanos, de quienes aprendimos las verdades de Dios, decían que significaba: «separación de aquellos vasos de deshonra». En consecuencia, creemos que nuestra posición de separación goza de una garantía divina. Si este u otros pasajes, tales como Hebreos 13:13 no hablaran de separación, entonces los «hermanos» nunca hubieran tenido autoridad para salir de los sistemas como lo vienen haciendo desde más de cien años; pues ellos han actuado así sobre la base de lo que enseñan estos pasajes. Si ellos se hubieran equivocado al salir de los sistemas en aquel entonces, entonces nosotros estamos equivocados en mantener nuestra posición hoy en día. Pero ellos no se equivocaron. Ellos se mantuvieron firmes para Dios, y Dios mismo pudo decirles “serán como mi boca”, porque “separaron lo precioso de lo vil” (cfr. Jeremías 15:19,20). Nosotros, que hemos heredado este legado espiritual, todavía tenemos hoy una base escrituraria sobre la que mantenemos nuestra posición. Comprobemos si nuestra condición se corresponde con dicha posición, de manera que seamos hallados caminando en separación con Cristo, y alejados de todo aquello que, en nuestras vidas y asociaciones, le desagrada a Él.
“Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor ” (2.ª Timoteo 2:22).