¿Que es lo que atrae nuestros  corazones?

«Tendremos nuestra heredad a este otro lado del Jordán»

Números 32 y Josué 22

Philippe Laügt

 

1.- Números 32

a. Enredados en los asuntos de la vida

b. Desaliento contagioso

c. Efectos de las desviaciones en las familias

d.. Ricas experiencias ricas vividas por el pueblo a través de variadas formas

2.-      Josué 22

a. La perdida de la comunión colectiva alrededor del Señor 

b. El cristiano no vive de recuerdos, sino de la comunión practica

c. Los primeros frutos de los pasos falsos — Desunion e independencia

d. Los frutos durables del andar en falso — Dificultad para que los afectos queden

 

 

 

Números 32

Enredados en los asuntos de la vida

El momento ha llegado para Israel, en el cual debe obedecer a Jehová, y entrar en el país de la promesa. Pero para esto primeramente deben atravesar el Jordán (Josué 1:2). Los rescatados del Señor también son llamados a gozar ahora y aquí abajo de su heredad celestial. Pero les es necesario primero comprender en la práctica lo que representa esta travesía del Jordán: nuestra muerte y nuestra resurrección con Cristo. Si no es así el rescatado queda trabado por todo lo que le une a la tierra. ¡Puede estar muy cerca de realizar lo que Dios, en su gracia le propone, pero sin embargo quedar a distancia!

La historia de los hijos de Rubén y de Gad tiene sobre esto una seria advertencia. Sus ganados «tenían una muy inmensa muchedumbre de ganado;» (Números 32:1). También deseaban obtener de Moisés «un favor». Ellos le hacen este triste pedido «… no nos hagas pasar el Jordán.» (Números 32:5).

¿Cuáles eran sus motivos? Los mismos de Lot, contemplaron la llanura bien regada del Jordán (Génesis 13:10), vieron la tierra de Geser y la tierra de Galaad que Jehová había herido por medio de Israel, camino hacia Canaán. Le dijeron a Moisés: «¡ la tierra que Jehová hirió delante de la congregación de Israel, es tierra de ganado, y tus siervos tienen ganado!» Esto es lo único que tiene lugar en sus pensamientos. El bienestar de esos bienes terrenales pesa mucho en la balanza al momento de tomar una decisión que compromete toda su vida. ¿ Tendrían ese gran numero de animales, si hubieran ofrecido a Dios, cada día en el desierto, los sacrificios que Él esperaba de parte de ellos? (Hechos 7:42).

Escuchando este requerimiento, Moisés piensa en primer lugar en la incredulidad manifestada en Kades-Bernea (Números 13:29-34) que resurge: ¡El temor de los gigantes y sus ciudades fortificadas! Esos peligros ya no están, pero sus motivos no son menos penosos.

Consideraciones semejantes, de orden material o familiar , son a veces una influencia considerable en nuestros pensamientos, y nos hacen adoptar una posición equivocada. Si mi corazón está « enredado » en los asuntos de la vida» (2ª Timoteo 2:4), no puedo decir como David, que Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa, y que Él es ahora mi porción. ¿Puedo clamar con gozo: « Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; Tú sustentas mi suerte.Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, Y es hermosa la heredad que me ha tocado. »? (Salmo 16:5-6)

Desaliento contagioso

Moisés, que sabía que no pasaría el Jordán y no entraría en esa buena tierra, a causa de su pecado en la aguas de Meriba (Números 20:12; deum 4:21). Contiende con ellos, y les advierte severamente. Les recuerda las faltas del pueblo, el juicio divino que han tenido: cuarenta años han pasado en el desierto, hasta que toda esta generación incrédula hubo perecido (Números 32:13). Emplea palabras muy duras sobre esto, los califica de « prole de hombres pecadores, ». Les declara que desean agregar, por medio de su actitud, el ardor de la ira de Jehová contra Israel (Números 32:14). Tendrán consecuencias a causa de su desobediencia a la voluntad de Dios, no solamente ellos sino que para todo el pueblo : « ¿por qué desanimáis a los hijos de Israel, para que no pasen a la tierra que les ha dado Jehová ?  Sus padres habían actuado de la misma manera cuando fueron enviados por Moisés al valle de Escol: «desalentaron a los hijos de Israel para que no viniesen a la tierra que Jehová les había dado.» (Números 32:7-9).

Si nuestro comportamiento contribuye a desmoralizar al pueblo de Dios, es una gran responsabilidad delante del Señor. Los deseos de nuestro corazón son egoístas, buscamos nuestros propios intereses. Si por el contrario buscamos el bien de nuestros hermanos, el enemigo estará muy descontento. Sin embargo tendremos la aprobación del Señor ( Nehemías 2:10; 1ª Tes. 3:2-3).

¡Estos hombres desgraciadamente ya han decidido seguir el camino de una voluntad propia! La codicia, bajo formas variadas, ejerce una gran atracción sobre el corazón natural. Es preciso ser cuidadosos para cultivar una comunión constante con el Señor, para no ser seducidos por nuestros propios deseos (1ª Pedro 2:11; 2ª Tim 2:22; Santiago 1:14).

Efectos de las desviaciones sobre las familias

El proyecto de los hijos de Rubén y Gad, ya ha sido elaborado. Han expuesto a Moisés: « Edificaremos aquí » es decir en esas comarcas de Galaad y de Jaser, del otro lado del Jordán [es decir al Este del Jordán]. «Haremos majadas para nuestro ganado, y ciudades para nuestros niños». A estas ciudades les colocaron nuevos nombres, a menudo su propio nombre (Números 32:38,41; Salmos 49:11). Tales son los planes amados de nuestro corazón (Job: 17:11), la ambición por sus familias se limita allí.

¿Cuáles son nuestros planes? ¿ puede ser secretamente, que buscamos alentar a nuestros hijos para que se establezcan en este mundo? ¿Estamos listos para ayudarlos a instalarlos, para que vivan de una manera lo mas confortable y ventajosa posible?

Sin embargo, la Palabra de Dios nos advierte claramente que la tierra de ahora y todas las obras que están en ellas van a ser quemadas (2ª Pedro 3:7,10). Nuestra vida personal es comparada a un vapor, que aparece por un poco de tiempo y después desaparece (Santiago 4:14). Dios nos enseña a contar nuestros días, para adquirir un corazón sabio (Salmo 90:12).¿No es demasiado humillante constatar hasta que punto practico nuestros bienes terrenales son a menudo anhelados mas que “la bella y celestial herencia, comprada por la sangre de Cristo”, evocada en un cántico?

Luego esta escena es el triste ejemplo de padres que, contrariamente a la voluntad divina, amancillados por su propia codicia, no entran en la tierra y prácticamente impiden que sus pequeños hijos igualmente entren. Ellos deberían haberse apoderado de las preciosas promesas de Dios: « Pero a vuestros niños, de los cuales dijisteis que serían por presa, yo los introduciré, y ellos conocerán la tierra que vosotros despreciasteis.»  (Números 14:31, Deut. 31:19-20).

¡Que perdida hacen, y que desastrosos resultados para su descendencia! (Jeremías 31:29). No olvidemos nunca que nuestra conducta tiene una gran influencia sobre nuestras familias y sobre nuestro entorno.

Para obtener la aprobación del patriarca —aunque muy reticente—, los enviados de Rubén y Gad proponen luego ayudar a sus hermanos a conquistar la tierra (Números 32:17). No les falta celo ni coraje, pero la consecuencia de esta acción es dejar atrás a las mujeres e hijos, con todos los ganados, fuera de los limites de la tierra. (Números 32:26).

¿Qué es lo pasa generalmente en una familia, si el padre ha menudo se ausenta y a veces por largo tiempo? ¡Toda clase de desordenes ! Los hijos no reciben la enseñanza diaria de la Palabra, que ante todo pertenece darla al padre ( Deut. 6:6,7) ¿ Entonces como podrán criarlos en la disciplina y amonestación del Señor? ( Efesios 6:4). Con respecto a la pareja también hay grandes peligros. El marido y su esposa, que están separados por otro motivo que no sea el dedicarse por un tiempo a la oración ( 1ª Corintios 7:5) ¿Estarán en condiciones de resistir a las múltiples tentaciones que el Adversario no falta en presentarles? ¡Como un león rugiente, buscando a quien devorar ( 1ª Pedro 5:8)!

El mal ejemplo se revela, una vez mas, contagioso ( Eclesiastés 9:18). Una parte de la tribu de Manases, de los hijos de José, se unen a Rubén y a Gad ( Números 32:33).

Moisés aun les advierte: « Mas si así no lo hacéis, he aquí habréis pecado ante Jehová; y sabed que vuestro pecado os alcanzará. » ( Números 32 :33)

Entonces, un total de cuarenta y mil, se equipan prontamente para la guerra y se reúnen con sus hermanos. Juntos, van a pasar el Jordán, y a quedar en Canaán el tiempo necesario para que la mayor parte de la tierra sea conquistada. Podemos conocer la verdad de la Escritura, hasta luchar a veces por mantenerla, pero otra cosa es ponerla en práctica en toda nuestra vida, por amor al Señor.

Ricas experiencias ganadas por el pueblo a través de diversos tipos

Durante algunos años, siguiendo el Arca, los guerreros valientes de dos tribus y media serán testigos también de las maravillas que Dios va a obrar a favor de Israel: les hará primero atravesar el Jordán , este río de la muerte, que rebosa por sobre todos sus bordes todo el tiempo en la cosecha (Josué. 3:15). El salmista exclama: « ¡ Allí en él nos alegramos !» (Salmo 66:6).

Tan pronto como los sacerdotes que llevan el Arca mojan sus pies en las aguas, estas son atajadas y todo Israel pasa en seco. El Arca de la alianza, figura de Cristo, se para en medio del Jordán, en figura en la muerte , hasta que todo Israel haya pasado. Allí dónde el Arca se posa , Josué levanta un monumento, de doce piedras, que representan a todas las tribus de Israel. Las aguas no tardarán en cubrirla (Josué 4:9).

Simultáneamente, siempre por orden de Jehová, doce hombres, uno por tribu, toman también cada uno una piedra en el Jordán, allí dónde el Arca se encontraba. Un monumento es edificado sobre la otra rivera del Jordán, en figura sobre la rivera de la resurrección. Este monumento, símbolo de la unidad del pueblo, será « en memorial para los hijos de Israel para siempre.  » (Jos. 4:7-8).

Todo esto es una imagen de la obra cumplida a favor del creyente. Es identificado en la semejanza de Cristo en su muerte, — en el fondo del río—, luego en la semejanza de su resurrección, sobre el otro lado del río de la muerte (Romanos 6:5-6). Para entrar por la fe en posesión de su herencia celestial , un cristiano debe comprender en la práctica que murió con Cristo. Esto ha sido cumplido una vez para siempre en la Cruz (Romanos 6:6). Pero Cristo ha resucitado también para nuestra justificación y nosotros hemos resucitados con Él (Romanos 4:25).

La circuncisión del pueblo debía seguir en Gilgal. Es un tipo de la carne, declarada muerta, sepultada con Cristo en la muerte. Debe luego ser en práctica, puesta a un lado constantemente. De ahí la exhortación dirigida a cada hijo de Dios: «a sí también vosotros consideraos muertos al pecado » (Romanos 6:11). ¡ Nuestra carne no tiene ningún derecho a manifestarse, y nosotros no tenemos ningún derecho a dejarla actuar!

En lo sucesivo el pueblo de Dios puede comer el viejo trigo de al tierra, en lugar del maná, el alimento del peregrino en el desierto: El alimento de nuestra alma es siempre Cristo, pero si nos alimentamos de Cristo en su humanidad y su sumisión (el maná), es necesario también que nos alimentemos de un Cristo celestial y glorioso ( el viejo trigo de la tierra ).

La Pascua se celebra luego bajo los muros de Jericó ( Salmo 23:5). Este obstáculo que aterroriza, esta fortaleza del enemigo, que parece cortar el paso de las conquistas, los derrumba. El pueblo sabe que « las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas,»  ( 2ª Corintios 10:4). ¿Hemos retenido y puesto en práctica esta importante lección?

Después de Jericó, otra ciudad, Hai, de apariencia insignificante , pero será, por el contrario, la ocasión de una derrota inesperada para Israel. El Dios santo les recuerda a cada uno que siempre un pecado escondido impide tomar parte en el buen combate de la fe y mancha a todo el pueblo de Dios. Es necesario permanecer humildes, vigilantes , concientes de nuestra debilidad. Sin la fuerza del Señor, nada podemos hacer (Juan 15:5). Es imposible resistir solos al diablo.

Gabaon, por medio de sus astucias, hace caer también a Israel ¿ Puede ser que Josué creyó que tuvo bastante discernimiento? Lo cierto es que no consultó a Jehová (Josué 9:14). Dios permite que una superchería hábil del enemigo tenga consecuencias dolorosas y duraderas en nuestra vida, y sea un recordatorio constante de nuestras faltas pasadas. Habrá que soportar la presencia de estos Cananeos, que quedarán desgraciadamente vinculados a la historia del pueblo (2ª de Samuel 21).

Estos combatientes venidos de las dos tribus y media compartieron todas estas experiencias. ¿ Y de éstas han tenido un buen resultado en buenos frutos para su vida?  ¿Lo han aprendido verdaderamente como el apóstol Pablo podía afirmarlo? (Filipenses 4:11-12).

 

Josué 22

La perdida de la comunión colectiva alrededor del Señor

Llega un momento solemne: Josué, después de haberles concedido un "testimonio" por su valerosa conducta en la guerra, les dice:« Ahora, pues, que Jehová vuestro Dios ha dado reposo a vuestros hermanos, como lo había prometido, volved, regresad a vuestras tiendas, a la tierra de vuestras posesiones , » (Josué 22:4).

Estos hombres de Rubén, de Gad y de Manases no abandonaron a sus hermanos «durante este « largo tiempo », siete años posiblemente (Josué 22:3). Escucharon a Josué y le obedecieron. Pero, ahora al alejarse deliberadamente del Arca, figura de Cristo, van a tener una positiva pérdida. Lo mismo, hoy, nada puede reemplazar el realizar la presencia habitual del Señor en medio de los suyos. Nos es asegurada, si permanecemos sujetos a Su autoridad, obedeciendo de corazón a la enseñanza de la Palabra. Dos veces, Josué les advierte paternalmente: « Solamente que con diligencia cuidéis de cumplir el mandamiento y la ley que Moisés siervo de Jehová os ordenó: que améis a Jehová vuestro Dios, y andéis en todos sus caminos » (Josué 22:5). También deberán preocuparse de compartir equitativamente el abundante botín con sus hermanos, aquellos que han quedado con el bagaje. (Josué 22:8; 1ª Samuel 30:24).

Aun es tiempo para que estos hombres repatríen a sus familias a este lado del Jordán, en esta tierra que fluye leche y miel, aunque, en el pasado, hayan declarado: « no tomaremos heredad con ellos( es decir con sus hermanos) al otro lado del Jordán ni adelante.   » (Números. 32:19). Poco tiempo después, Finees, hijo de Eleazar les propone aun más abiertamente : « pasaos a la tierra, que es la posesión de Jehová, en la cual está el tabernáculo de Jehová, y tomad posesión entre nosotros » (Josué22:19). Cuántas veces jóvenes cristianos, después de haber empezado su carrera como buenos soldados de Jesucristo y habiendo gustado los goces de la comunión de los rescatados alrededor de Cristo, se alejan poco a poco. Ceden a sus deseos, a sus codicias: « porque me agrada » les decía el joven Sansón a sus entristecidos padres (Jueces. 14:3). No siempre se tiene en cuenta, en particular en esta elección capital del matrimonio , los derechos del Señor. Un hogar se forma, y en adelante « el casado tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer.»   — o ella a su marido (1ª Corintios. 7:32-34). Somos advertidos : «Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. » ( Mateo 6:21).

El cristiano no vive de recuerdos, sino de la comunión práctica

Llegando a «los límites del Jordán » , los hombres de Rubén, de Gad y de Manases, pudiera ser que comprendan mal al estar cómodos alejándose de sus hermanos, y deciden edificar al borde del Jordán, « un altar de grande apariencia ».  visible de lejos (Josué 22:10). En su pensamiento, será un memorial. No tiene la misma forma que el Altar de Jehová. No está destinado a la adoración, no está en ellos la intención de ofrecer allí holocaustos, sacrificios de prosperidad u ofrendas de paz. Cada uno sabe que para cumplir esto está el Altar de Jehová que se encuentra delante de su tabernáculo, en Silo. Reafirman por tres veces sus intenciones, para calmar las inquietudes de sus hermanos (Josué 22:26, 28, 29).

Desean recordar, de un modo visible su pertenencia al pueblo de Dios. ¡ Ellos también eran , veteranos de guerra! Pero temen que con el tiempo , se les olvide y que ellos también forman parte del pueblo de Dios. Es ilusorio pretender vivir de recuerdos en nuestra vida espiritual. Haber tenido en otro tiempo momentos de comunión feliz con Dios no es la prueba de que nuestro estado actual es bueno. Permanecer constantemente cerca del Señor es indispensable para conocer una prosperidad verdadera y espiritual y llevar fruto para Dios.

Para Israel, Canaán es la tierra que Dios escogió en miras de su bendición. Es allí dónde puso la memoria de su Nombre. Ahora, los rescatados son también llamados a reunirse. El lugar de esta reunión es ante todo espiritual : « Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. » (Mateo 18:20).Si un cristiano acepta conformarse a los principios del mundo, su posición se vuelve desigual. Inevitablemente su marcha se resiente; Satanás consigue alejarle, — puede ser simplemente por miedo al mañana, — de la senda pura y simple de la fe, lo único que honra a Dios.

Los primeros frutos de un paso en falso— Desunión e independencia

Sabiendo que los antiguos combatientes de ambas tribus y media levantaron este altar de gran apariencia, toda la congregación de Israel se reúne en Silo, lista para subir en batalla en contra de ellos (Josué 22:12). Ellos temen una rebelión, un "crimen" cometido contra el Dios de Israel, las primicias de una apostasía verdadera. Entonces en semejante caso, la Ley recomendaba no tener piedad , hasta con respecto a sus parientes mas cercanos (Deut. 13:12-18).

Afortunadamente antes de actuar, van a hacer un paso prudente y fraternal. Finees, conocido por su fidelidad, es enviado, acompañado por diez príncipes, uno para cada tribu de Israel (Josué 22:14).

Los israelitas reprochan a estas tribus colocadas más allá del Jordán Toda la congregación de Jehová » les reprochó de haberse vuelto de Jehová , y de haberse rebelado edificando un altar. (Josué 22:16). Pero recuerdan enseguida, con humillación, sus extravíos pasados: la iniquidad de Péor, fruto de una astucia satánica que había llevado al pueblo de Dios a unirse en una alianza adúltera con el mundo religioso idólatra de entonces. Tales alianzas han llegado a ser frecuentes entre los cristianos hoy en día.¿ Sentimos toda la gravedad con respecto a esto ? (2ª Corintios 6:14-17)

Finees reconoce que aun no han sido purificados verdaderamente , a pesar de la plaga que Dios envió a la congregación de Israel y el juicio ejercido contra Madian (Números 31). Este alejamiento terrible de Dios ha dejado rastros en los corazones (Josué 22:17). ¡ Esta caída triste ha tenido lugar durante el último año de marcha en el desierto, cuando el pueblo ya llegaba a la meta! (Números 25). ¡ Qué advertencia! Que seamos guardados hasta el fin de la carrera (2 ª de Timoteo 4:18).

El otro pecado mencionado, más reciente, recuerda la derrota delante de Hai. Lo que lo origina, el crimen de Acan. Ansia un bello manto de Finar, dinero y oro y los introduce secretamente en medio de Israel, menospreciando así la santidad de Dios , que ha mandado a destruir todo. Atrae así el juicio de Dios hacia todo el pueblo : « han quebrantado mi pacto que yo les mandé; y también han tomado del anatema, y hasta han hurtado, han mentido, y aun lo han guardado entre sus enseres. ». El pecado consumado produce la muerte. Para que el valle de Acor pueda ser « la puerta de esperanza », para encontrar la comunión con Dios, todo Israel debió lapidar a Acan. Lo queman a fuego, él, y a sus hijos y sus hijas, y todo lo que posee (Josué 7:24-25). Los guerreros de ambas tribus y media estaban allí, ellos también, han participado en esta tragedia.

La humildad manifestada por los enviados del pueblo, antes de ocuparse de sus hermanos, es muy conveniente. Un creyente, si está en comunión con Dios, conduce duelo y se juzga primero a si mismo , antes de examinar si es necesario, con tristeza, el dolor en casa de su hermano. Las nueve tribus comprenden que un pecado entre sus hermanos es , a los ojos de Dios, el pecado de todo Israel. De ahí esta conclusión: « si vosotros os rebeláis hoy contra Jehová, y mañana se airará él contra toda la congregación de Israel.»   (Josué 22:18). Finees que, por costumbre, tiene los sentidos ejercitados para discernir el bien y el mal (Hebreos 5:14), teme que un principio de independencia se desarrolle. Todo el testimonio manifestado por la unidad del pueblo se encontraría arruinado.

Este altar de Ed, palabra que significa testigo (Josué 22:34), da la impresión, hábilmente falsa, que estas dos tribus y media procuran establecer otro centro de reunión ¡ Atención! ¡ No vacilamos en presentar hoy la independencia como una calidad, incluso como un deber !

Las tribus, a las que se les puede llamar en lo sucesivo “transjordanas” afirman con energía la pureza de sus intenciones. El modo en el que emplean sucesivamente varios nombres divinos (Josué 22:22-23) traiciona su emoción. Pero de su parte sospechan, sin fundamento , que las otras tribus están dispuestas en el futuro a decir: « Jehová ha puesto por lindero el Jordán entre nosotros y vosotros, oh hijos de Rubén e hijos de Gad ¡ no tenéis vosotros parte en Jehová¡» (Josué22:24-25) ¡Cómo hacer responsables tan de antemano a los hijos de las otras tribus, si más tarde sus propios hijos dejar de temer a Jehová ¡ Estas son malas sospechas, algo frecuente , por desgracia, hasta entre los hijos de Dios (1ª Timoteo 6:5).

Cuando un creyente se asocia con el mundo, procura a veces achacarle la responsabilidad a sus hermanos. Se queja de la frialdad de ellos , de su falta de amor. La conciencia para con Dios no se puede colocar en regla acusando a aquellos que procuran andar en la piedad. A menudo se procura minimizar sus propias desviaciones criticando a sus hermanos (Mateo7:3-5).

Finees y sus compañeros supieron escuchar, pacientemente , la exposición de los argumentos de defensa de los hijos de Rubén, Gad y Manases. Aceptan los motivos alegados para esta construcción por lo menos inesperada.

¡Finalmente no habrá guerra fratricida! ¡Si los cristianos, en sus divergencias, hubieran sabido actuar con la misma paciencia, se habría podido evitar muchas divisiones dolorosas!

Los frutos duraderos del andar en falso — Dificultad para que los afectos permanezcan

Aquí, la paz en Israel estuvo a punto de ser gravemente comprometida. En su gracia, Dios va les va a conceder años prósperos. Pero el Ángel de Jehová deberá un día subir de Gilgal a Bokim, —lugar de las lágrimas — (Jueces 2): Israel, habiendo olvidado el juicio de si mismo y la humilde dependencia para con Jehová, ya no iba a Gilgal. La decadencia se acentúa cada vez más, mientras que Dios, en su bondad, les coloca jueces para hacer volver a su pueblo de sus extravíos.

¿Entonces, ¿cuál es el estado de ambas tribus y media, que quedaron más allá del Jordán? El capítulo 4 de Jueces nos muestra, un severo combate le opone Barak a Jabin, rey de Canaán, que oprime Israel durante veinte años. La unidad del pueblo ya no está, la confusión es grande. Este combate pone a cada uno en la prueba. Será la ocasión de mostrar si sus afectos hacia Jehová son reales. En el cántico de Débora, el Espíritu de Dios coloca su apreciación en la actitud de cada uno. En las divisiones de Rubén, hay grandes consideraciones y grandes deliberaciones de corazón (Jueces 5:15-16). Pero finalmente en lugar de unirse al combate, deciden quedarse tranquilamente en casa. ¿ Pudiera ser que se busque justificar tal actitud? Es común servirse hasta de la Palabra, para disimular en lo posible la cobardía. Sería preferible confesarlo delante de Dios; esto nos ayudaría a superarlo. Aquí, se plantea un asunto muy serio , que también es para nosotros: « ¿Por qué te quedaste entre los rediles,  Para oír los balidos de los rebaños? » Pareciera que en este punto se adopta una buena actitud, buscando defender los intereses de Cristo, pero finalmente quedamos atrás ¿No debía Rubén ocuparse de todos sus animales? (Filipenses 2:21). Entonces preferimos la flauta del pastor a las trompetas «que suenan como alarma» para devolvernos la memoria delante de Dios, cuando el Enemigo nos aprieta (Números 10:9). Galaad, uno de los hijos de Makir, permanece también al otro lado del Jordán (Jueces 5:17). Por el contrario, los de Fakir hijos de Manases, gobernadores han descendido al combate (Jueces 5 :14). Pero parecen estar conformes con aquellos que escogieron tener su herencia en el país.

Más adelante aun en la historia del pueblo de Israel, comprobamos con tristeza que estas dos tribus y media son las primeras en irse a la cautividad. Del tiempo de Acab y de Josafat, Ramoth de Galaad ya está en las manos de el rey de Siria (1ª Reyes 22:3). Haber compartido las bendiciones del pueblo de Dios en el pasado, haber pisado un tiempo el suelo de la herencia, no es una garantía de que nuestra marcha permanecerá digna del Señor. En este tiempo de ruina, hay que permanecer muy cerca de Él. Cultivando la intimidad con Él, la conciencia queda delicada y el corazón feliz. Es el único medio para no ser conquistado por la decadencia espiritual que nos rodea.

El Señor es mi parte, mi salvación, mi libación;

Estableció mi premio en una bella herencia.

¡Lengua despiértate!¡Regocíjate corazón!

Entona un canto de amor: Jesús es tu Salvador.

Traducido de “Bibliquest"

Responsable traducción: Ruth C. de Vasconcelo

 

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