El Señor Jesucristo - Sus oficios

Preguntas Frecuentes (3)

Michael Hardt

 

3.1 ¿Cuál es la función del Señor como nuestro gran Sumo Sacerdote?

3.2 ¿Cuáles son sus actividades como abogado?

3.3 ¿Cristo reinará en esta tierra?

3.4 ¿Y por qué será tan importante el futuro reinado de Cristo?

3.5 ¿Cuándo y durante cuánto tiempo ocurrirá esto?

3.6 ¿Cómo será el reinado de Cristo en el Milenio?

3.7 ¿Es acertado que un cristiano diga que Cristo es su Rey?

3.8 ¿Qué significa la expresión: “Señorío de Cristo”?

3.9 Cristo, ¿es el Señor de los creyentes solamente o también es Señor los inconversos?

3.10 ¿Cuáles son los aspectos de Cristo como Cabeza?

 

 

3.1 ¿Cuál es la función del Señor como nuestro gran Sumo Sacerdote?

El Señor Jesús es Sumo Sacerdote y, como tal, intercede por nosotros (Romanos 8:34; Hebreos 7:25,26). Tal Sumo Sacerdote es perfectamente capaz de ayudar a aquellos que son tentados (Hebreos 2:18) debido a que Él ha tomado forma de hombre y, en consecuencia, ha venido a ser “semejante a Sus hermanos”. El Señor es absolutamente capaz de simpatizar con nosotros en nuestras pruebas y dificultades porque Él “fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado” (Hebreos 4:15). Él conoce perfectamente nuestras debilidades y se compadece de ellas: hambre, sed, cansancio...

En el Antiguo Testamento se mencionan dos Sumos Sacerdotes importantes: Aarón y Melquisedec. La tarea de Aarón consistía en entrar en el lugar Santo a fin de intervenir a favor del pueblo, es decir, interceder, y hacer expiación por ellos en el lugar Santísimo una vez por año (Levítico 16). Por otro lado, Melquisedec fortaleció a Abraham con pan y vino luego de una batalla (Génesis 14:18). Luego, Melquisedec bendijo a Abram y también bendijo al “Dios Altísimo” (Génesis 14: 19-20).

Actualmente, el Señor Jesús es Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec (Hebreos 5:10); sin embargo, lleva a cabo las tareas que corresponden al sacerdocio de Aarón: ha hecho la expiación en la cruz a nuestro favor e intercede por nosotros. En el futuro, luego del período de la tribulación, Él fortalecerá al remanente judío siguiendo sus batallas, así como Melquisedec lo hizo con Abram, e introducirá su Reinado milenial de bendición hacia su pueblo, Israel. En ese momento, Dios será adorado como el Altísimo.

 

3.2 ¿Cuáles son sus actividades como abogado?

Como nuestro abogado, el Señor Jesús siempre está dispuesto a socorrernos cuando hemos pecado. Los creyentes no tienen por qué pecar y no deberían pecar, pero sin embargo pecan: “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo” (1.ª Juan 2:1). El Señor es el único calificado para tomar nuestra causa en sus manos porque Él es “el justo”.

Gracias a Dios, el Señor actúa a nuestro favor desde el momento en que pecamos y no sólo a partir del momento en que confesamos nuestros pecados. Pues Él siempre toma la iniciativa.

 

3.3 ¿Cristo reinará en esta tierra?

Sí. El Antiguo Testamento está repleto de profecías que lo confirman. Citaremos sólo un par de ellas:

Estos pasajes no dejan duda alguna en cuanto al lugar que literalmente el Señor tomará aquí en la tierra.

 

3.4 ¿Y por qué será tan importante el futuro reinado de Cristo?

Además de que Dios mismo ha declarado que sucederá, también será importante por el hecho de que Cristo fue rechazado en esta tierra cuando vino en gracia. Dios mismo decretó que Cristo reinará y será reconocido de manera universal en el mismo lugar donde fue rechazado. Esto quiere decir que también habrá llegado un tiempo de gobierno apropiado y justo. Cristo se humilló a sí mismo, motivo por el cual Dios afirma en su Palabra que lo exaltará (Filipenses 2:5; Isaías 52: 13-15).

 

3.5 ¿Cuándo y durante cuánto tiempo ocurrirá esto?

El tiempo de la Iglesia aquí abajo culminará con el arrebatamiento. Luego, posiblemente después de un intervalo, sobrevendrá un período de siete años de tribulación. Al final de dicho período, Cristo aparecerá con poder para establecer su Reinado. El mismo durará mil años: “Y vivieron y reinaron con Cristo mil años” (Apocalipsis 20: 4h). Por este motivo, se suele designar dicho reinado venidero con el nombre de ‘Milenio’ (palabra latina que significa 1000 años).

 

3.6 ¿Cómo será el reinado de Cristo en el Milenio?

El reinado de Cristo se caracterizará por la paz, la justicia (Isaías 11: 3,5) y la santidad (Salmo 47:8; Zacarías 14:20,21). La tierra será purificada de una manera tan profunda que Isaías se refiere a ella como una “nueva tierra” (Isaías 65:17; 66:22). La armonía de la Creación será reestablecida: “Morará el lobo con el cordero...” (Isaías 11: 6-8; Romanos 8: 19-22). Además, “la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar” (Isaías 11: 9). Léase también Isaías 35.

Este período será de gran gozo (Isaías 65: 18-19). En esta época, Satanás estará atado y confinado en el “abismo” (Apocalipsis 20:1,2). Si alguien cometiera un pecado en ese tiempo (esto es posible aun cuando Satanás esté atado, pues las personas todavía han de tener la naturaleza pecaminosa, por la cual podrían llegar a pecar deliberadamente) el tal ha de ser juzgado inmediatamente (Salmo 101:8; Isaías 65:20) Israel será el centro del reino de Cristo y el canal de bendición a favor de las naciones (Isaías 65: 18-20; Zacarías 14: 16-17). Durante este período, la Iglesia [1] será la ciudad celestial, la “gran ciudad santa de Jerusalén” (Apocalipsis 21: 9 al 22:5).

 

3.7 ¿Es acertado que un cristiano diga que Cristo es su Rey?

No. Ni ahora ni en el futuro. Él es su Señor y también será Rey, pero no su Rey. Los miembros de una familia Real no se dirigen a su reina pronunciando: “Su Majestad”. Pues ellos tienen una relación de cercanía con ella que las demás personas no poseen. De manera similar, los cristianos forman parte de la esposa, la Iglesia [1], por lo cual conocen al Señor como su esposo (y también como Cabeza de la Iglesia y como su Señor).

 

3.8 ¿Qué significa la expresión: “Señorío de Cristo”?

Los cristianos reconocen con gozo que Cristo es su Señor. Los sucesos del evangelio muestran que los discípulos, al dirigirse a Cristo, lo llamaban “Señor” (Juan 13:13; 21:7). Después de la muerte y resurrección de Cristo, las Escrituras declaran que Dios le hizo a Él “Señor y Cristo” (Hechos 2:36). Los cristianos pueden ser identificados porque invocan el nombre del Señor Jesucristo (1.ª Corintios 1:2; 2.ª Timoteo 2:22). Además, el creyente es consciente de que ha sido comprado “por precio” (1.ª Corintios 6:20), por lo cual reconoce el señorío de Cristo, y se llama a sí mismo “siervo de Cristo” (1.ª Corintios 7:22; Filipenses 1:1).

 

3.9 Cristo, ¿es el Señor de los creyentes solamente o también es Señor los inconversos?

Los derechos del señorío de Cristo también se extienden sobre los incrédulos, quienes, sin embargo, tratan de ignorarlos. En este sentido, se utiliza una palabra diferente en el Nuevo Testamento: «déspota» (cfr. 2.ª Pedro 2:1). No obstante, “toda lengua confesará que Cristo es el Señor (Filipenses 2:11). Esto sucederá en el momento de su venida en gloria (ver respuestas 4.12 a 4.15).

 

3.10 ¿Cuáles son los aspectos de Cristo como Cabeza?

Hay varios aspectos a considerar: Él es la Cabeza...

  1. ...personalmente, de todo hombre (1.ª Corintios 11:3)
  2. ...universalmente, de todas las cosas (Efesios 1:20,23)
  3. ...corporalmente, de la Iglesia [2] (Efesios 1:23; 5: 23; Colosenses 1:18)

El señorío de Cristo está vinculado a Su autoridad, la que ejerce individualmente sobre el creyente como Su siervo. Pero, la relación que mantenemos con Cristo como nuestra Cabeza tiene que ver con la responsabilidad que tenemos en común como miembros de Su cuerpo (ver respuesta 7.8) a fin de seguir Sus instrucciones referidas a nuestro andar colectivo. La Cabeza no sólo dirige al cuerpo, sino que también cuida de él. Cristo es la Cabeza como hombre; el Hombre que murió, resucitó y ahora está glorificado en los cielos (Cristo no hubiera podido ser la Cabeza del cuerpo antes de que éste fuera formado; Colosenses 1:18). Los creyentes deberíamos asegurarnos de que nuestro andar refleja el hecho de que Cristo es nuestra Cabeza (Colosenses 2:19; Efesios 4:15).

 

 

[1] O Asamblea, ver capítulo 7.

[2] Las “iglesias” o denominaciones fundadas por los hombres están en plena contradicción con la verdad de que sólo hay una Iglesia, y que esta Iglesia es gobernada por una Cabeza (ver capítulo 7).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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