8. La inspiración de la Biblia

Preguntas Frecuentes (8)

Michael Hardt

 

8.1 ¿Es verdad que la Biblia es inspirada por Dios?

8.2 ¿Es importante el tema de la inspiración?

8.3 ¿Qué significa exactamente la inspiración?

8.4 ¿La personalidad del escritor no incide en absoluto en el texto terminado?

8.5 ¿Quiere decir que dicho texto terminado es humano, es decir, imperfecto?

8.6 ¿Cómo puede ser que la Biblia contenga marcas humanas y que al mismo tiempo sea la Palabra de Dios?

8.7 ¿Corrigió el Señor algo de lo que los escritores del Antiguo Testamento habían escrito?

8.8 ¿Comprendían los escritores qué era lo que estaban escribiendo?

8.9 ¿Dios ha dado las palabras o simplemente los conceptos?

8.10 ¿Por qué es fundamental la inspiración verbal?

8.11 ¿Toda la Biblia ha sido inspirada o sólo las partes doctrinales?

8.12 ¿ La Biblia afirma ser la Palabra de Dios?

8.13 ¿Qué es lo que ha sido inspirado: los escritos originales, las copias manuscritas o las diferentes traducciones?

8.14 ¿Pero acaso los manuscritos no tienen errores?

8.15 ¿Algunas traducciones tienen imprecisiones?

8.16 Por ejemplo, una Biblia en castellano, ¿es la Palabra inspirada de Dios?

8.17 ¿El Señor declaró si el Antiguo Testamento era o no inspirado por Dios?

8.18 ¿Cómo sabemos que el Nuevo Testamento también fue inspirado por Dios?

8.19 ¿Tenemos la certeza de que los libros que componen la Biblia son los correctos?

8.20 ¿Podemos hallar contradicciones en la Biblia?

8.21 ¿Qué podemos decir acerca de las palabras de personas malvadas que han quedado registradas en la Biblia?

8.22 En resumen, ¿qué dice la Biblia de sí misma?

8.23 ¿Podemos confiar en el testimonio que la Biblia da acerca de sí misma?

 

8.1 ¿Es verdad que la Biblia es inspirada por Dios?

Sí. Con sólo citar un pasaje alcanza para confirmar esta verdad (seguimos tratando el tema más abajo): “Toda la Escritura es inspirada por Dios” (2.ª Timoteo 3:16)

 

8.2 ¿Es importante el tema de la inspiración?

Absolutamente. Si la Biblia no hubiera sido inspirada por Dios, habría sido tan sólo una pieza literaria más, sin autoridad sobre los temas morales, prácticos y espirituales, y sin revelación de Dios. Sin la inspiración divina no dispondríamos de la “Palabra de Dios” y quedarían sin fundamento todas las enseñanzas bíblicas. Todas las doctrinas cristianas, ya sean acerca de la persona y la obra del Señor, la Iglesia, el Reino o las cuestiones proféticas, sólo pueden ser sostenidas si el texto bíblico es confiable, es decir, si proviene directamente de Dios.

 

8.3 ¿Qué significa exactamente la inspiración?

Literalmente, la palabra “inspiración” significa “aliento” o “respiración”. Las Escrituras son “el aliento de Dios”, es decir, provienen directamente de Él. Una ilustración muy útil al respecto la hallamos en Hechos 1:16: “...era necesario que se cumpliese la Escritura en que el Espíritu Santo habló antes por boca de David...” Esto es inspiración: Dios habló por boca de un hombre elegido para tal propósito. Los hombres que Dios eligió para escribir los libros de la Biblia actuaban “bajo el poder del Espíritu Santo” (2.ª Pedro 1:21, traducción literal).

 

8.4 ¿La personalidad del escritor no incide en absoluto en el texto terminado ?

Sí incide, y mucho. El estilo del apóstol Juan (sencillo y profundo) es diferente del de Pablo (lógico y racional), y éste se distingue a la vez de Pedro. Pablo había sido instruido por el famoso maestro Gamaliel. Pedro había sido un simple pescador de Galilea sin educación formal. Pero Dios utilizó a estos hombres de Dios para cumplir con sus propósitos.

Dios también se valió, por ejemplo, de la competencia de Lucas, un médico que era capaz de relatar los eventos desde una perspectiva humanística. Dios también recurrió a las experiencias de David a fin de obtener el material esencial de los Salmos que él escribiría.

 

8.5 ¿Quiere decir que dicho texto terminado es humano, es decir, imperfecto?

Absolutamente no. El resultado final fue exactamente el que Dios buscaba. Cada palabra ha sido dada por Él (ver más abajo).

 

8.6 ¿Cómo puede ser que la Biblia contenga marcas humanas y que al mismo tiempo sea la Palabra de Dios?

Bien, pensemos en un escultor. Él utilizará diferentes herramientas e instrumentos en la producción de, por ejemplo, una estatua. Al contemplar la obra terminada, podremos observar las marcas que han producido dichas herramientas. Pero, estas marcas están allí como resultado de la habilidad del escultor, quien hábilmente ha seleccionado los instrumentos adecuados a fin de obtener un efecto deseado.

De la misma manera, Dios elige y utiliza las personalidades y las circunstancias de la vida de varios escritores a fin de lograr un resultado.

 

8.7 ¿Corrigió el Señor algo de lo que los escritores del Antiguo Testamento habían escrito?

Definitivamente, no. El Señor citaba con frecuencia el Antiguo Testamento, pero nunca dijo algo que sugiriera la posibilidad de la existencia de algún error. El hecho de que el Señor frecuentemente haya citado el Antiguo Testamento confirma la absoluta autoridad del mismo (cfr. Mateo 4:4, 7, 10; 5:17, 21:16; 26: 31,54; Lucas 4: 17-21; Juan 17:12) En Mateo 5:17, el Señor afirma lo siguiente: “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir”. Es cierto que muchos pasajes del Antiguo Testamento citados en el Nuevo siguen la traducción al griego que existía en la época del Señor y los apóstoles, y esta traducción a veces difiere del original hebreo del Antiguo Testamento. Pero, un estudio profundo del texto demuestra que las variaciones del mismo provienen de la voluntad divina (cfr. Salmos 68:18 con Efesios 4:8 o Salmos 40:6 con Hebreos 10:5).

 

8.8 ¿Comprendían los escritores qué era lo que estaban escribiendo?

No necesariamente. “Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos” (1.ª Pedro 1: 10,11). En cambio, los escritores del Nuevo Testamento, en general, comprendían lo que escribían. Una excepción a esto sería algunos pasajes del Apocalipsis, en los cuales Juan no comprende cabalmente el significado de sus visiones.

 

8.9 ¿Dios ha dado las palabras o simplemente los conceptos?

Dios ha dado las palabras. Pablo afirma que los apóstoles hablaron “palabras” enseñadas por el Espíritu (1.ª Corintios 1:13). Este principio regía en los primeros tiempos: Dios había dicho del verdadero profeta: “...pondré mis palabras en su boca” (Deuteronomio 18:18-20). Moisés dice, al final de Deuteronomio: “Estas son las palabras del pacto que Jehová mandó a Moisés...” (29:1). Al final de su vida, David afirmaba: “El Espíritu de Jehová ha hablado por mí, y su palabra ha estado en mi lengua” (2.º Samuel 23:2). Léase también Esdras 7:11, Zacarías 7:12 y el último libro del Nuevo Testamento: Apocalipsis 22:18,19. En todos estos pasajes leeremos acerca de las “palabras” que Dios habló. El Señor dijo: “Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido” (Mateo 5: 18). El hecho de que el Señor haya citado el Antiguo Testamento demuestra que Él apoyaba absolutamente su redacción (ver, por ejemplo, Mateo 22:31, 32, 43, 44).

En Gálatas 3:16, el apóstol Pablo señala que el texto de Génesis 22:18 dice “simiente” y no “simientes”. Él presenta este argumento sobre la base de que tal expresión está en singular y no en plural, lo cual no deja lugar a dudas de que Pablo confiaba en la precisión verbal y la inspiración de las Escrituras.

 

8.10 ¿Por qué es fundamental la inspiración verbal?

Porque la Biblia está compuesta de palabras. Por lo tanto, si no confiamos en las palabras no podemos confiar en nada. Un juez basa sus juicios en las palabras de la ley. Como ejecutor, debe confiar en la redacción precisa de la ley. Si las palabras carecieran de autoridad, entonces las sentencias y las declaraciones no tendrían sentido y perderían todo su valor.

 

8.11 ¿Toda la Biblia ha sido inspirada o sólo las partes doctrinales?

Toda la Biblia. Algunos han traducido erróneamente el pasaje de 2.ª Timoteo 3: 16, afirmando que “Toda la Escritura que ha sido inspirada por Dios es útil”. Esta expresión es errónea, pues, la traducción correcta es la siguiente: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil...” En 1.ª Corintios 2:13, Pablo afirma: “Lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu...” Al hablar en plural, está incluyendo a los demás apóstoles. Por otro lado, en 1.ª Timoteo 5:18 leemos: “Pues la Escritura dice...” Esta expresión está seguida por dos citas, una del Deuteronomio y otra de Lucas. Esto implica que ambas están consideradas parte de “ la Escritura”. De igual manera, Pedro se refiere a los escritos de Pablo juntamente con “las otras Escrituras” (2.ª Pedro 3:16), lo cual implica que todos los escritos apostólicos son inspirados.

 

8.12 ¿ La Biblia afirma ser la Palabra de Dios?

Absolutamente sí. Frases como “Así dice el Señor” o similares aparecen cerca de setecientas veces sólo en el Pentateuco. Usted podrá también encontrarlas en toda la Biblia:

En el libro de Ezequiel usted puede leer expresiones tales como “Vino a mí palabra de Jehová, diciendo...”, y otras similares, de las que hay aproximadamente trescientas cincuenta.

Finalmente, en el Nuevo Testamento, hallamos la expresión “escrito está” unas ochenta veces. Ningún otro libro tiene el derecho de reclamar ser la Palabra de Dios.

 

8.13 ¿Qué es lo que ha sido inspirado: los escritos originales, las copias manuscritas o las diferentes traducciones?

Los escritos originales, es decir, los textos tal como fueron escritos por Moisés, David, Pablo, y los demás escritores.

 

8.14 ¿Pero acaso los manuscritos no tienen errores?

Los escritos originales del Antiguo Testamento fueron copiados en manuscritos con minuciosa precisión. Varias técnicas fueron utilizadas para mantener la fidelidad del original; por ejemplo, los copistas contaban la cantidad de letras y verificaban que en la copia aparecieran la misma cantidad de veces que en el original. Si esto no sucedía, repetían el proceso de verificación.

Abundan las pruebas a favor de la fidelidad en la transmisión de la información. Hasta el año 1947, los manuscritos más antiguos conocidos del Antiguo Testamento eran del 1.000 a.C. Quienes criticaban la Biblia reclamaban que tales manuscritos no podían ser copias fieles debido a que ya habían transcurrido tantos siglos. El famoso descubrimiento de los rollos de Qumran (los rollos del Mar Muerto) acaecido en 1947, probó que quienes atacaban la Biblia estaban equivocados. En las cuevas de Qumran fueron halladas copias de todos los libros del Antiguo Testamento (excepto Ester) cuyas fechas oscilarían entre los años 100- 200 a.C. Una cuidadosa comparación mostró que dichos manuscritos eran idénticos a los que habían sido descubiertos mucho tiempo después, alrededor del año 1000 d.C.

Es cierto que entre los manuscritos del Nuevo Testamento hay diferencias, pero ninguna de ellas afecta las bases esenciales de la doctrina cristiana. Ningún otro libro con la antigüedad de la Biblia cuenta con la evidencia de tantos manuscritos confiables (nueve para “Las guerras de César” y tan sólo uno para Tácito, mientras que la Biblia cuenta con cinco mil quinientos), y ninguno tan reciente: algunos fragmentos del Nuevo Testamento datan del 150 d.C..

 

8.15 ¿Algunas traducciones tienen imprecisiones?

Algunas de ellas, sí. No conviene utilizar aquellas versiones que parafrasean las Escrituras, ni aquellas que buscan rectificar los conceptos bíblicos porque los traductores no están de acuerdo con ciertas afirmaciones o encuentran que la Palabra de Dios no conforma sus prejuicios o sus criterios meramente humanos. Lo adecuado es utilizar una versión que se ajuste lo más posible al texto original.

 

8.16 Por ejemplo, una Biblia en castellano, ¿es la Palabra inspirada de Dios?

Notemos que el Señor y los escritores del Nuevo Testamento también utilizaban una traducción, a saber, la Septuaginta, la traducción al griego del Antiguo Testamento en Hebreo, y ellos citaban esta versión, diciendo “Escrito está”. Por lo tanto, bien podemos confiar en una buena traducción de la Biblia y considerarla la Palabra de Dios.

 

8.17 ¿El Señor declaró si el Antiguo Testamento era o no inspirado por Dios?

Sí, lo hizo muchas veces. Él utilizaba el Antiguo Testamento atribuyéndole una autoridad absoluta (ver respuesta 8.7). El Señor ponía las palabras del Antiguo Testamento al mismo nivel que sus propias palabras (cfr. Mateo 5:18 con Mateo 24:35).

Él se refería a Adán, Eva, Caín, Noé, Moisés, David, etc., presentando siempre las narraciones del Antiguo testamento como porciones de total autoridad. Estos escritos eran, para Cristo, la base de una respuesta definitiva y plena de autoridad para todas las cuestiones de la vida (la resurrección, el matrimonio, el divorcio, y muchos otros temas). Finalmente, Él se presenta a sí mismo como el objeto de toda la Escritura (Lucas 24:27).

 

8.18 ¿Cómo sabemos que el Nuevo Testamento también fue inspirado por Dios?

Varios de los escritores del Nuevo Testamento reconocen mutuamente sus escritos (1.ª Timoteo 5:18; 2.ª Pedro 3: 15-16). Además, colocan tales escritos al mismo nivel que los libros del Antiguo Testamento (cfr. respuesta 8.11).

 

8.19 ¿Tenemos la certeza de que los libros que componen la Biblia son los correctos?

Los escritos inspirados tenían tal fuerza espiritual, que ellos fueron encomendados a hombres espirituales. Ellos sabían que estaban manipulando escritos santos e inspirados (muchos de los cuales, incluso, afirmaban explícitamente que eran la Palabra de Dios). Resulta de mucho interés el hecho de que el Señor se refiera a “los profetas”, “los Salmos” y las “escrituras” como colecciones reconocidas (Mateo 26:56), tal como también lo hicieron los escritores del Nuevo Testamento (ej. Lucas 24:27).

 

8.20 ¿Podemos hallar contradicciones en la Biblia?

La Biblia pone al hombre en la luz de Dios. Por este motivo, la tendencia natural del ser humano es odiar este libro y tratar de hallar contradicciones en él. Sin embargo, el 90 % de las supuestas contradicciones surgen a causa de la ignorancia o de las malas intenciones, o de ambas. Luego podemos encontrarnos con dificultades reales, como las diferencias en los relatos de los evangelios, o entre los mismos hechos que son presentados de manera diferente en Reyes y en Crónicas. En estos casos debemos pedirle a Dios que nos ayude a comprender el plan divino de las Escrituras. Si lo hacemos, las dificultades desaparecerán y la belleza de la inspiración se dejará ver, lo que nos mostrará que tales diferencias tienen un claro propósito de parte de Dios, a fin de mostrarnos diferentes aspectos de la vida de su Hijo o de Su pueblo.

Debemos rogarle a Dios que nos ayude a captar el divino diseño de las Escrituras. De esta manera, apreciaremos cada vez más las bellezas de la inspiración.

En algunos casos extremadamente raros, podemos detectar un error: en 2.º Reyes 8:26 se menciona una edad de 22 años, mientras que en 2.º Crónicas 22:2 la edad de la misma persona es de 42 años. Posiblemente se trate de un error en la copia. Pero nuestra fe no depende de estos detalles.

 

8.21 ¿Qué podemos decir acerca de las palabras de personas malvadas que han quedado registradas en la Biblia?

La Biblia tiene expresiones tales como: “Comamos y bebamos, que mañana moriremos” (1.ª Corintios 15:32). Estos versículos no presentan expresiones que provengan de los pensamientos o de la verdad de Dios, aun cuando ellos son verdaderos y han sido inspirados. Estas expresiones nos hablan de lo que piensa y dice la gente.

También podemos leer en la Biblia acerca de las profundidades de Satanás (Por ejemplo, en el libro de Job, en los evangelios), pero Dios utiliza estos escritos a fin de iluminar nuestro entendimiento acerca del rol de Satanás, de qué es capaz y de qué no es capaz, de lo que Dios hace con él y de la victoria del Señor sobre este enemigo. Los relatos que nos presenta Dios acerca de las palabras de Satanás son absolutamente inspirados por Él.

Las mentiras de los hijos de Jacob hacia su padre concernientes a lo sucedido a José son transmitidas por medio de la inspiración divina. Estos pasajes nos muestran lo que hay en el corazón del hombre, las razones por las cuales Dios ejerce su disciplina y la providencia divina que cumple con los propósitos de la gracia, a pesar de la maldad del hombre.

El libro de Eclesiastés también contiene expresiones difíciles de aceptar. Una gran parte de él no está dedicada a revelar una verdad divina, sino a manifestar los razonamientos del hombre que está “debajo del sol”. No obstante, todo este libro es inspirado, y verdadero, en el sentido de que Dios ilumina nuestro conocimiento en cuanto a la condición del hombre.

 

8.22 En resumen, ¿qué dice la Biblia de sí misma?

La Biblia afirma claramente que es la Palabra de Dios. Lo cual implica una total inspiración verbal (una inspiración absoluta) y, en consecuencia, infalible. Agradezcamos a Dios que a Él le ha agradado revelarse al hombre de esta manera. La Biblia es lo más seguro en el universo: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Lucas 21:33).

 

8.23 ¿Podemos confiar en el testimonio que la Biblia da acerca de sí misma?

Sí. El testimonio de cualquier tercero sería más que débil. Si Dios se ha revelado a sí mismo (como todo cristiano acepta que Él lo ha hecho) en su Palabra, entonces su Palabra puede hablar por sí misma acerca de Él. Hay evidencias no bíblicas que sólo tienden a detractar su autoridad inherente.

El único lugar donde podemos aprender que la Biblia es inspirada y el alcance exacto de tal inspiración es… ¡en la Biblia! El libro de Dios habla por sí mismo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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