Los Niños

“Idos pues (sin vuestros pequeños hijos), Vosotros, los hombres y servid a Jehová.”

Exodo X :11

“Dejad los niños venid a Mí, y no se lo impidáis,porque de tales es el reino de los cielos.

(Mateo 19 :14 )

Es muy instructivo, al leer la Palabra, considerar los cuidados del Señor  con respecto a  los niños y el interés muy particular que El les da en su testimonio. Sin embargo, así como  El  los cuida con solicitud y  los niños gozan de las bendiciones prometidas a los suyos, tenemos también abundantes pruebas que el enemigo de nuestras almas hace  todo lo posible  para anular Su obra.

En Éxodo 10 : 9-12, vemos que el Faraón no se preocupó demasiado cuando los israelitas deseaban acudir al desierto para adorar, mientras que ellos dejaran a sus hijos porque, conservándolos cerca de él, en Egipto, podía retener a todo el pueblo en la esclavitud y la idolatría.  Es el mismo deseo del espíritu del mal que rige en nuestros días con ciertas obras de teatro, tanto en las escuelas dominicales, como en  las católicas, etc.

Jehová sin embargo cuidó de que los niños fuesen también liberados de Egipto, porque las fiestas solemnes no estaban completas sin ellos. Mas tarde, cuando fueron todos rescatados y  el conjunto de la familia se alimentó  con el Cordero pascual, Jehová mandó que los hijos  fueran enseñados de la gran misericordia que El había manifestado con respecto de la nación. (Éxodo 12 :26 ;13 :14). En Deuteronomio hay una gran preocupación del Señor para los jóvenes que en cualquier otro libro del Antiguo Testamento. Este hecho es muy significativo si nosotros recordamos que la expresión «en el país» es la clave de este libro que hace resaltar, en figura, mas que cualquier otro, el llamado celestial del cristiano y nuestra posición actual en Cristo en los lugares celestiales, así como los cuidados particulares del Señor.

Es bastante notable  lo que encontramos en la Palabra para nuestros hijos.

En este mismo libro se nos habla de la liberación de los hijos fuera de Egipto y de los propósitos de Dios, para colocarlos en posesión del país. (De hecho, cuando ellos entraron en el tiempo deseado de Dios, era, «una gran nación» de jóvenes todos bajo los cuarenta años, salvo dos hombres, Caleb y Josué). Si todo el pueblo hubiera marchado siguiendo los mandamientos de Jehová, habrían entrado con sus hijos y sus nietos. Los padres según el mandamiento de Dios, debían hacer penetrar las palabras de su Dios en sus corazones y, que estas estuviesen en sus casas o en el camino, debían enseñarles a su hijos y,  en vista de ello, escribirla en los postes de sus casas y sobre sus puertas (11 :20). Por otro lado, los hijos tenían que considerar los juicios de Jehová sobre los adultos y tomarlo como enseñanza. Los últimos mandamientos de Moisés a todo el pueblo, antes de su muerte, se encuentra en el Deuteronomio y se relacionan con los hijos. (Leer en este libro:  Deut. 1:39; 4:9-40; 5:29; 11:18-21; 29: 22-29; 32: 46; ver también 2ª Corintios 30 :9,  Oseas 4 :6 ; Lucas 19 : 44). En los grandes ayunos en los días de Esdras,  los hijos sacaban provecho del «verdadero camino» con «todos los que buscaban a Dios» (Esdras 8 : 21-22 .)

Nosotros que tenemos mas edad, tenemos  estos ejemplos  que nos muestran como los niños pueden ser influenciados por el bien o por el mal según nuestra manera de conducirnos .

El Salmo 148 nos muestra que el Señor no es indiferente a la alabanza «de los muchachos, de las vírgenes y de los niños» ( v.12 ). Debían estar habituados desde su infancia a llevar al Señor acciones de gracias y  alabanzas por su poder y sus obras maravillosas,  y aprender así a colocar su esperanza en El. Los niños verán también la restauración del reino ; «ellos se regocijarán», «su corazón se alegrará en Jehová» y ellos «serán enseñados por El» (Zacarías 10 : 7-12 ; Salmos 78 :4-9 ; Isaías 54 :13 ; Joel 2 :28).

Al leer los Evangelios, no estaremos sorprendidos, después de lo que hemos leído en el Antiguo Testamento, el encontrar en el Señor un interés muy particular y una gran solicitud por los niños. La mas alta revelación que contiene la Escritura,  es que el Señor vino en carne a nosotros   y nos ha revelado el conocimiento del Padre, Jesús se regocijaba que esta  fuera revelada a los pequeñitos, mientras que ella era escondida a los sabios e inteligentes.. (Mateo 11 :25). Mas tarde El coloca  a un pequeño niño en medio de sus discípulos como ejemplo de la obediencia y la humildad.

En Mateo 18 :1-14, los mas severos juicios son pronunciados sobre los que son  culpables de hacer caer «a algunos de los pequeñitos que creen en Mí».

Y ahora, ¿ que podría impedirnos el estar emocionados de estas palabras del Salvador: Dejad a los niños venid a Mí, porque de los tales es el reino de los cielos? ((Mateo 19 : 13-15) ? 

¡Este mismo Salvador debe estar regocijado al oír a los niños clamar : «Hosanna al Hijo de David» en el mismo momento dónde los hombres - adultoshabían cambiado la casa de Dios en una cueva de ladrones!

Cuando los principales sacerdotes murmuraban en contra de los niños, el Señor les imponía silencio citando sus propias  Escrituras : «Por la boca de los niños y de los que maman, has establecido la alabanza» ( Mateo 21 :16). Vemos en fin el gozo que tiene el apóstol cuando «ve que sus hijos andan en la verdad» ( 2ª Juan 4).

Mientras que no hay ninguna excusa  para cualquier edad, tanto para los jóvenes cristianos que para los de mayores, el marchar en el desorden; es a menudo difícil en el momento actual, para los que son jóvenes en la fe  descubrir el verdadero camino  en el cual ellos tienen que marchar... ¿ No es esto   una gran parte del resultado de nuestras faltas, de nuestra débil marcha en relación con el llamado celestial de que somos objetos, nosotros los adultos, hombres maduros que  deberíamos marchar rectamente y enseñar con el ejemplo y la exhortación a los jóvenes el camino que es según Dios? Y ¡ quiera el Señor que no seamos una de las causas de caída para los que El se refería cuando estaba aquí abajo!

Aun algo mas : El Señor desea tener a los niños a fin de hacerles conocer al Padre, a fin que ellos esperen y se regocijen  en su Salvador, a fin que le canten alabanzas y caminen en la verdad, y esto porque, mientras que a menudo  los adultos no son sensibles a la voz del Evangelio y no desean marchar en la luz de la Palabra de Dios, El se place en tanto en salvar a los jóvenes, y los coloca gozosos a Su servicio. Les hace esperar Su retorno.

Quiera el Señor aplicar estas palabras en el corazón de los mayores que están entre nosotros, porque la conducción de la generación joven depende en parte de lo que digan o hagan los que la precedieron.

W.M.R. 

Traducido de “El mensajero Evangélico“ año 1922 

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