Epstola universal de Judas

Edwin Cross

Ttulo original en ingls: The Catholic Epistle of Jude

Introduccin

Esta breve epstola, que un comentarista ha titulado Hechos de los Apstatas, hace frente a la infiltracin nociva de los falsos maestros y su abierta corrupcin. Las primeras asambleas, no mencionadas, a quienes est dirigida esta epstola, corran un serio peligro. Era indispensable condenar el mal enrgicamente y, al mismo tiempo, brindar una instruccin positiva para la verdadera edificacin de los santos. Por lo tanto, Judas no escatima palabras. Con el corazn de un verdadero pastor cita una serie de ejemplos tiles para exponer de manera concluyente el carcter de los astutos y malvados hombres que atacaban al testimonio de aquel entonces. La autenticidad de esta breve epstola fue puesta en duda muy pronto y tambin se esgrimieron algunos argumentos para poder atacarla. Algunos afirmaban que algunos de sus detalles peculiares requeran un estudio ms cuidadoso, por ejemplo si Judas citaba, o no, literatura apcrifa respaldada por los Gnsticos durante el siglo segundo. Esto llev a algunos a pensar con prejuicio en contra de esta epstola.

Sin embargo, hay pruebas suficientes de que esta carta fue escrita en el tiempo de los apstoles y profetas del Nuevo Testamento. Se encuentra incluida en el listado de los llamados fragmentos Muratorianos (escritos en el 175 dC) y, sin duda, era muy conocida para los Tertulianos (150-230 dC). Clemente de Alejandra us partes de su texto (?160-220 dC) y hasta existe la posibilidad de que haya escrito un comentario sobre esta epstola. Orgen (185-253 dC) se refiri a ella como una carta concisa pero llena de palabras fortalecidas con gracia celestial. En una carta que le envi la asamblea de Esmirna a otra asamblea (155/156 dC) se menciona esta epstola de Judas. Todo esta evidencia hallada en el siglo segundo impone su aceptacin. Nosotros, ciertamente, no dudamos de su inspiracin divina y del lugar que tiene en las Sagradas Escrituras.

Al comparar 2. Pedro 2: 2,4,5,11 y 17 y Judas 4-18, algunos han sugerido que los dos escritores estaban combatiendo contra el mismo error que haba comenzado en Corinto y que luego se disemin. Es probable que Pedro le haya enviado una copia de su segunda epstola a Judas y que ste haya enviado una carta en un tono similar a las asambleas por las que estaba particularmente preocupado porque realizaba en ellas un servicio personal.(1) Su principal objetivo era advertir: Cuidado con los apstatas!

El incipiente gnosticismo, que muy temprano haba surgido en las iglesias, se dispers con maligna energa amenazando con corromper el testimonio para Cristo. Judas nos presenta el desarrollo de la apostasa de la cristiandad desde el accionar de sus primeros integrantes, que entraban imperceptiblemente para contaminar a las asambleas, hasta el vergonzoso final que tendr lugar cuando el Seor Jess venga para ejecutar sus juicios. Este proceso no se detendr hasta dicho final, el cual ya est determinado. Esto se revela claramente en los detalles profticos que nos brinda el libro de Apocalipsis. Judas tiene un estilo de escritura breve pero examina los principales rasgos de la apostasa con energa y precisin. No obstante su brevedad, esta epstola tiene un gran peso y un extenso alcance. Los peligros del sincretismo religioso son expuestos en diversas epstolas, como por ejemplo en la de Colosenses. Las instrucciones que recibimos mediante las preciosas comunicaciones de la Palabra de Dios, que son de provecho mientras dura el da de la gracia, nos confirman que l siempre triunfa sobre el mal.

El lugar de origen y el destino de esta carta los desconocemos. Los eruditos opinan que fue escrita entre los aos 67 y 80 dC. La segunda epstola de Pedro fue escrita entre los aos 67 y 68 dC; por lo tanto, luego de recibir la mencionada epstola de Pedro, Judas pudo haber enviado su carta a aquellos con quienes tena una estrecha relacin. La diferencia fundamental entre la epstola de Pedro y la de Judas es que el primero habla acerca del pecado, mientras que el segundo se refiere a la apostasa. Pedro predice que se levantarn falsos maestros (2. Pedro 2:1; 3:3), mientras que Judas afirma que stos ya se han infiltrado.

Saludos y objetivo de la epstola

Versculo 1

El autor se menciona a s mismo como "Judas, siervo de Jesucristo, y hermano de Jacobo". Judas se describe como un esclavo de Cristo. Su servicio brindado por medio de esta carta no ser superficial, sino que redundar en un beneficio duradero para el pueblo de Dios. Si efectivamente Judas es medio hermano de nuestro Seor, como se desprende de toda la evidencia bblica, l no toma ventaja de esta situacin. La referencia que hace de los apstoles parecera indicar que no era uno de ellos, aunque una profunda modestia podra haberlo impulsado a escribir de esta manera. Sin embargo, la gravedad de lo que se estaba viviendo en aquellos das, seguramente lo hubiera obligado a invocar su autoridad de apstol, si l hubiera sido uno de ellos. El nico Judas mencionado en las Escrituras como el hermano de Santiago es Judas el hermano del Seor. Santiago (Jacobo) era medio hermano de nuestro Seor (Mateo 13:55; Marcos 6:3). Aunque los hermanos del Seor no creyeron en l mientras estuvo aqu en la tierra (Mateo 12:46; Marcos 3:32; Lucas 8:19 y Juan 7: 3-9), los encontramos en medio de los discpulos al comienzo de los Hechos de los Apstoles (1:14), y notemos que Santiago lleg a ser un importante lder de la Asamblea de Jerusaln (Hechos 15:13; 21:18; Glatas 2:9).

El nombre Judas significa alabanza. No hay nada digno de alabanza en los hombres, sin embargo el autor concluye, ya lo veremos, con una triunfante doxologa de alabanza. La alabanza que le haba sido confiada a Israel, ahora est a cargo de aquellos que estn en una nueva relacin con Dios. La iglesia del Dios vivo es la habitacin de Dios a travs del Espritu, por medio del cual debera elevarse la alabanza y la adoracin. Sin embargo, observamos que as como Israel fracas en esto, tambin ha fracasado la iglesia!

Judas se refiere a sus lectores como "santificados" (algunos traductores prefieren "amados"), "guardados" y "llamados". Estas tres caractersticas slo pueden pertenecer a verdaderos cristianos. Slo ellos son "santificados" (o amados), "guardados" y "llamados". Los creyentes son el objeto permanente de los cuidados y el amor de Dios. Ellos estn preservados, es decir estn a salvo del mal. Dios los guarda en medio de los tiempos turbulentos. Aunque muchos valoran muy poco a estos santos, Dios los ha elegido (1. Corintios 1:26), los sostiene y les provee lo necesario para que puedan andar como es digno de su llamamiento (Efesios 4:1). La iglesia se estaba enfrentando con falsos maestros, por lo tanto era de vital importancia reconocer a los verdaderos creyentes. Los rasgos que hemos considerado distinguen claramente a un creyente de un incrdulo. Y hoy en da es importante que podamos reconocer a un verdadero cristiano. En esta epstola encontramos muchas citas del Antiguo Testamento en muy poco espacio, por lo que podemos deducir que los destinatarios eran judos cristianos. La mencin de breves citas y alusiones, y no de textos completos, muestra que los receptores estaban familiarizados con lo fundamental de lo que se estaba citando. Unas pocas palabras expresan el concepto que el autor quiere comunicar. Los lectores de esta epstola en su mayora eran judos pero, como la misma no aclara a quienes est dirigida, debemos considerarla una epstola catlica o universal. Adems, es muy raro que el error se localice o se concentre en un punto de la historia, sino que se va transmitiendo y sigue contaminando a lo largo del tiempo.

Versculo 2

"Misericordia y paz y amor os sean multiplicados" es el ruego ferviente de Judas a favor de sus lectores. En estos tiempos difciles debemos evaluar detenidamente cunto necesitan nuestras almas de estos tres elementos de la provisin Divina. Ellos no slo cumplen con la funcin de ofrecer en esta epstola una breve introduccin antes de pasar al tema principal de la misma. En este saludo aparece peculiarmente por nica vez la palabra misericordia como parte de un ruego a favor de un grupo de creyentes. Cuando el Apstol Pablo diriga sus cartas a individuos, como ser a Timoteo o a Tito, utilizaba la palabra misericordia, de otro modo empleaba siempre las palabras gracia y paz.

La necesidad adicional de misericordia es pertinente debido a la severidad de la prueba que tenan ante ellos. El espritu del anticristo mencionado en las epstolas de Juan, espritu de rebelin y desorden, estaba activo en aquel entonces de la misma manera que lo est hoy en da. Vivimos en una sociedad donde el respeto se ha perdido. No se respeta la verdad de Dios, ni a las autoridades, ni la dignidad personal, por lo que cada vez ms necesitamos ser bendecidos con la misericordia de Dios. Que esta misericordia se multiplique para guardar a los santos en medio de las pruebas que buscan impedir su crecimiento espiritual!

Versculo 3

Judas hubiera deseado escribir una carta mucho ms placentera, incluso nos da la impresin de que l ya tena algo preparado para exponer acerca de los principios de la fe cristiana. Pero haba que encarar con urgencia una situacin difcil. Judas reconoce la seriedad del problema y se siente impulsado a escribir al respecto. Todos queremos recibir cartas agradables, sin embargo, cuando nuestras necesidades as lo requieren, lo ms importante es que sean sinceras antes que agradables. Judas tena un gran deseo de escribir acerca de la comn salvacin. Un tema grandioso sobre el cual l bien poda haber escrito. Yo supongo que este deseo lo encontramos cumplido en la epstola de Pablo a los Romanos. Pablo no se avergonzaba del evangelio, porque es "poder de Dios para salvacin a todo aquel que cree" (Romanos 1:16). Por supuesto, no todo mensaje religioso constituye el "evangelio de vuestra salvacin" (Efesios 1:13), sino la Palabra de verdad que presenta el evangelio como la declaracin de que Cristo pag absolutamente el precio de nuestra eterna salvacin. Cualquier otro evangelio que no brinde descanso y paz en cuanto a la seguridad de nuestra eterna salvacin, no tiene nada que ver con la comn salvacin.

El desafo positivo y prctico de esta carta era contender agwnizomai (agonisomai) por la fe -es decir, la verdad-, una vez dada a los santos.(2) Esta ltima frase debe ser interpretada como el conjunto de doctrinas cristianas enseadas por los apstoles (Hechos 2:42) y que para nosotros fue revelada (Glatas 3:23). Esta doctrina fue dada por revelacin e inspiracin y no por el trabajo de telogos, ni por el desarrollo intelectual de hombres ingeniosos. Es por esta doctrina que hay que contender. No hay que cambiarla, mutilarla ni negarla. En estos das no es algo muy popular contender por la fe, especialmente si tenemos algunos amigos que se han desviado y tenemos que enfrentarnos con la separacin. Debemos soportar las cosas tal como son. Mejor dejar las cosas como estn que mover un avispero. Esta no es la forma de actuar del escritor inspirado. l se ocupa del tema con valenta y exhorta a sus lectores a un accionar fiel. Ignorar el ingreso del mal y de los falsos maestros, muy pronto provocara corrupcin en la iglesia y el debilitamiento de su testimonio. Peor todava, esto traera deshonra al nombre de Cristo.

La fidelidad de un santo del Antiguo Testamento es un notable ejemplo que nos hace pensar en la obra de Judas. Una porcin de la herencia que Dios le haba dado a su pueblo estaba a punto de ser arrebatada por los filisteos. Esta porcin slo era un terreno de lentejas, pero aquel santo permaneci en el medio y lo defendi (2. Samuel 23:12). La herencia de los santos es algo que no debemos considerar con poca seriedad o livianamente, porque es la verdad que nos ha dado Dios. La doctrina tena fundamental importancia para los escritores del Nuevo Testamento. Para ellos no se trataba de teologa superficial, sino de aquello que formaba parte de sus vidas. Lo consideraban muy importante. Una fe recta y sincera conducir a una vida piadosa. Este es el tema que primariamente le interesa desarrollar a Judas en su epstola. El Espritu lo condujo a exhortar a sus lectores a que permanezcan firmes en la defensa de la verdad de Dios. Era necesario luchar para mantener el conjunto de las verdades cristianas. Debemos notar la fuerza de la expresin: "una vez para siempre fue dada" (literal), en contraposicin a la que normalmente leemos en nuestras biblias: "ha sido una vez dada". Lo que nos fue dado al principio, tiene autoridad sobre nosotros hoy en da. Judas considera que la enseanza apostlica debe ser una normativa para los hijos de Dios. Sin embargo, el apartamiento de la Asamblea de su estado primitivo es un hecho que observamos en todo lugar. No obstante, el objetivo de Judas no es ensearnos acerca de la separacin que debemos mantener en relacin con los desvos, sino hacer hincapi en la fe santa que debe manifestarse en nuestras vidas.

Dios, en su gracia, ha permitido una recuperacin de aquella fe en los dos ltimos siglos. Qu nos queda de lo que ha sido recuperado? Desperdiciaremos nuestra rica herencia para volver a la corrupcin de la cristiandad? No pensemos que Dios, en su gracia, va a conceder una nueva recuperacin de la verdad que una vez nos fue dada. Es ms, deberamos considerar los desvos de aquellos que profesaban haber recuperado la verdad! Puede ser posible que tengamos la posesin de la verdad recuperada y practiquemos cosas totalmente opuestas? En los ltimos aos se han producido innumerables divisiones y divergencias. Muchos cristianos que, en alguna medida, se ocupaban en efectuar el llamamiento a dejar Babilonia y retornar al Centro divino, han tenido que ser recuperados ms tarde del error. Qu deberan haber hecho? Tendran que haber vuelto a la Palabra de Dios y abandonar el progresivo error y sus malas prcticas que se toleran desde hace ms de cien aos.

Versculo 4

Ningn falso maestro concurrira a una reunin cristiana portando una enorme pancarta con la inscripcin: "Soy un falso maestro". Por el contrario, l no declarar inmediatamente su blasfemia en contra de Cristo. De hecho muchos de estos falsos maestros se engaan a s mismos (2. Timoteo 3:13). El apstol Pedro haba advertido acerca de ellos (2. Pedro 2:1) y, por cierto, estos malvados ya se estaban infiltrando con sigilo. En los primeros das de la iglesia esto no haba sido posible, debido a que nadie, a menos que fuera un verdadero creyente, se atreva a juntarse con los santos (Hechos 5:13); sin embargo, la corrupcin se manifestara pronto en el testimonio pblico encomendado al hombre. Judas dice que "algunos hombres han entrado encubiertamente". Esta sutil intrusin sigue efectundose en nuestros das. En consecuencia, y al considerar la santidad de la casa de Dios, tenemos la obligacin de vigilar. Estos hombres no slo entran encubiertamente, sino que tambin asumen el rol de maestros. Pero, ciertamente no son maestros de la Palabra de verdad.

Una grave tergiversacin de la doctrina de la gracia es otra de las caractersticas de la conducta de estos falsos maestros. Para practicar el mal, ellos se escudan en la gracia de Dios y su abundante perdn. Este comportamiento no es nuevo ni aislado y no estaba destinado a ser suprimido de la historia de la Iglesia. El apstol Pablo trata este tema en Romanos 6 con abundantes lecciones para todos los cristianos. Lo trgico de todo esto es que estos falsos maestros del primer siglo haban sido sealados de antemano y su conducta haba sido prevista mediante escritos (progegrammenoi). La Palabra de Dios profetiza acerca de ellos con claridad. No obstante, su conducta no estaba programada por Dios para que acten de determinada forma y luego sean sometidos a juicio. Sin duda, ellos eran vasos preparados para destruccin, pero su condenacin era la consecuencia de los pecados cometidos por ellos bajo su propia responsabilidad. De ninguna manera el veredicto de Dios poda ser favorable para esta clase de gente.

Los motivos estn expuestos:

a) Ellos eran malvados, irreverentes e impos. Esta palabra "impos" (asebhj --asebes) es una palabra clave que aparece en Judas varias veces. Ella sugiere una falta de respeto hacia Dios y una indiferencia por las cosas divinas. En cierto sentido ellos eran ateos, incluso mientras profesaban tener fe en Dios!

b) Adems, tornaban la gracia de Dios en lascivia (o libertinaje). Su comportamiento escandaloso era nocivo para la moral pblica. Sus hechos vergonzosos estaban marcados por una displicencia violenta y una perversin descontrolada. Todo esto, a pesar de que ellos pretendan hacer uso de la libertad cristiana, demostraba que eran hombres carnales que perseguan sus ms bajos deseos.

c) Ellos renegaban de nuestro "nico Soberano y Seor" (v. 4 V.M.) por medio de su comportamiento. Notemos que la palabra Dios no aparece en los manuscritos ms antiguos, por lo que esta expresin se refiere especficamente a Cristo. Tambin es digno de notar que hay dos palabras utilizadas para Seor: despothj (despotes) y kurios (kurios). Ellos repudiaban a Cristo como el "nico" Maestro (despotes) por medio de lo que hacan, ms que por lo que decan. Pero, tambin ponan en tela de juicio la soberana autoridad que Cristo tiene sobre todo lo que le pertenece.

Dios ensea que el creyente debe "renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos" (Tito 2:12). Esta clase de conducta es abiertamente tolerada en nuestros das, e incluso hasta es festejada en algunas denominaciones de la cristiandad. Esto demuestra que no hay sujecin a la autoridad de Cristo. Por el contrario, el sello legtimo de todo verdadero creyente es su obediencia a la Palabra de Dios. "Si me amis" -dijo el Seor-, "guardad mis mandamientos" (Juan 14:15).

El peligro de la Apostasa

Versculos 5 al 7

Los lectores de esta epstola conocan muy bien lo expuesto por Judas en estos versculos; sin embargo, necesitaban que l les recuerde todas estas cosas. Era necesario que estos creyentes pudieran discernir la magnitud moral del asunto y, en consecuencia, afrontar las responsabilidades que ellos tenan en el mbito local. Cuntas veces esto nos ocurre a nosotros! Conocemos la Verdad, nuestras almas se muestran muy vitales, trabajamos con renovada energa, pero, algo ocurre y necesitamos regresar al punto de partida. Judas dirige la atencin de sus lectores hacia algunos datos histricos del Pentateuco. Estas cosas, segn lo que leemos en Romanos 15:4, han sido escritas para nuestra enseanza. Por lo tanto, encontraremos en ellas lecciones morales que necesitamos aprender muy bien.

En estos versculos Judas nos ofrece tres ejemplos:

1) Israel, pueblo salvado de Egipto, exhiba caractersticas externas de su liberacin, pero careca de una realidad espiritual interna (1. Corintios 10:5). En Nmeros 13 y 14 leemos acerca de la incredulidad del pueblo. Todos, excepto Josu y Caleb (Nmeros 14:38), eran incrdulos. La fe es un requisito espiritual fundamental; la falta de fe, en cambio, es la raz de toda desobediencia. Judas tiene en mente presentar una serie de eventos del viaje de Israel por el desierto, parecidos a los que encontramos en 1. Corintios 10, pero sin detenerse en alguno en particular. La atraccin que ejerca sobre los Israelitas el mundo de Egipto, el cual haban dejado atrs, era para ellos una trampa constante. Hoy tambin el mundo sigue tentando a los cristianos, pero la fe los capacita para vencer al mundo y sus trampas (1. Juan 5:4).

2) El segundo ejemplo lo encontramos en Gnesis 6: 1-4. Los ngeles que abandonaron su estado original han sido guardados para el juicio (vase Isaas 24:21-22). Si los ngeles, los ms exaltados seres, han cado, cunto deberamos velar por nosotros mismos! Los ngeles no estn exentos de obedecer la Palabra de Dios, nosotros tampoco! Aunque no se nos indica de qu forma, ellos abandonaron su propio dominio en lugar de guardar su elevado rango (principados, dominios), lo cual nos muestra el grado de su desobediencia y de su rebelin. Dios tiene un orden para su creacin. Por lo tanto, l le ha dado un lugar al hombre y a la mujer. La mujer muestra su lugar por medio de la vestimenta sencilla, el cabello largo y su silencio en las reuniones pblicas de adoracin y oracin. El hombre, por otro lado, guardar su lugar teniendo el cabello corto y participando de forma audible en las reuniones pblicas antes mencionadas. Cuando no se guardan estas cosas se manifiesta la desobediencia a la Palabra de Dios.

3) En tercer lugar se toma como ejemplo a las ciudades de pecado, Sodoma y Gomorra. En el pasaje de Gnesis 13:10 encontramos una detallada ilustracin de estas ciudades, y en el libro de Ezequiel 16:46,50 hay informacin adicional acerca de ellas.(3) En la regin de Zoar haba hermosas llanuras de riego, pero esto no contentaba ni satisfaca al pueblo. Ellos queran saciar sus perversiones sexuales yendo en contra del orden establecido en la Creacin tanto para los hombres como para los ngeles. Satans siempre se ha esforzado para corromper el testimonio de la Iglesia de la misma forma. La destruccin de estas ciudades debido a sus vicios es un vvido ejemplo de aquellos que sufrirn el juicio del fuego eterno a causa de sus pecados. Es una clara leccin que debemos aprender. Ellos quedan all como un cadver exhibido ante la vista de todos.

Versculo 8

"De la misma manera", estos falsos maestros siguen su camino hacia un juicio seguro sin inmutarse ante los ejemplos precedentes. Sus pensamientos malos se traducan en hechos perversos. Ellos eran culpables de ir en pos de sus caprichos carnales y satisfacer su sensualidad. Este comportamiento muestra un espritu de egocentrismo y rebelda.

El versculo se refiere con dursimas palabras a la seguridad que estos intrusos tenan de s mismos y a su espritu rebelde. Tenan una altsima opinin de s mismos y despreciaban a todos considerndolos inferiores a ellos. El hecho de que sean llamados soadores nos indica que cambiaban la realidad por la fantasa. Cuntas veces los falsos maestros se dejan llevar por sus sueos como si fueran una gua o una revelacin superior a la sana e inequvoca Palabra de Dios. Hacia dnde conducen estos sueos? Hacia una vida manchada por la corrupcin moral. Y aqu, la contaminacin moral estaba marcada por la perversin sexual; el versculo anterior nos brinda detalles acerca de la gravsima indulgencia que ellos tenan hacia los vicios contra naturaleza. Cada parte del hombre estaba corrompida; ellos mancillaban la carne al usar sus cuerpos para lograr una perversa satisfaccin sensual. En cuanto a las autoridades terrenales, sus almas despreciaban cualquier seoro. En relacin con el reino de los espritus, su actitud estaba marcada por el orgullo. Estos falsos maestros blasfemaban de las potestades superiores, las cuales, creo yo, son las potestades anglicas. As, en cada esfera en la cual se movan, o en las relaciones que mantenan con los dems, manifestaban su desprecio por lo que, segn su opinin, estaba por debajo de ellos.

Versculos 9 y 10

Estos versculos nos muestran el claro y contundente contraste que hay entre los que blasfeman contra las potestades y el comportamiento del arcngel Miguel. Adems, nos brinda una interesante polarizacin de conceptos, por un lado, Satans y su dignidad oficial,(4)y por el otro, la ms elevada dignidad de los santos ngeles representada por Miguel. El ejemplo de sumisin que ste nos muestra debera servirnos como advertencia en cuanto a nuestro hablar. Muy a menudo escuchamos a cristianos hablando con dudosa elocuencia o frivolidad en cuanto a Satans y los demonios, mientras que sus palabras deberan ser sobrias y serias. El versculo 9 nos ensea que ni aun el arcngel se atrevi a insultar a Satans; pero estos falsos maestros estaban siempre listos para desafiar a cualquier autoridad. Ellos no respetaban a ninguna autoridad superior, sin importar si era de los cielos o de la tierra. Slo el Seor Jess tiene la autoridad para dirigirse al Adversario (Mateo 4:3; 17:18). Estos impos hablaban en contra de lo que, por ignorancia o ceguera espiritual, no entendan. Aunque tenan un instintivo conocimiento de la vida fsica, sin embargo, manifestaban corrupcin y perversin moral. Eran como animales irracionales, de comportamiento ilgico, sin razn, slo por instinto natural (vase 2. Pedro 2:12 "animales irracionales"). Pero, su comportamiento -lejos de darles satisfaccin-, los destrua. A causa de su ignorancia y terca insensibilidad ellos se daaban a s mismos.

La informacin de este versculo no aparece en el Antiguo Testamento. Sin embargo, en Deuteronomio 34: 5-6 se menciona que Dios enterr a Moiss. Un libro apcrifo llamado "La Asuncin de Moiss"(5) pretende revelar la historia de estos acontecimientos; pero, nosotros slo nos guiamos por lo que Dios nos brinda en su libro, la Biblia. No seguimos fbulas artificiosas porque estamos seguros de que Dios nos ha comunicado su voluntad y nos ha otorgado todo lo necesario para nuestro andar aqu en la tierra.

Los israelitas saban que Miguel era un gran prncipe (Daniel 12:1). Obras apcrifas y tradiciones judas hacen mencin de cuatro o ms Arcngeles, aunque las Escrituras slo nos hablan de uno. Pero, nos preguntamos, cmo supo Judas lo que hizo Miguel? Tambin desearamos saber como hizo el apstol Pablo para conseguir los nombres de los que resistieron a Moiss (2. Timoteo 3:8). Para m, sin duda, hallamos la respuesta cuando descansamos en la inspiracin. Dios nos revela su voluntad y los detalles histricos necesarios, pues de otra manera se perderan. As ha revelado que estos dos seres espirituales han de enfrentarse nuevamente en el futuro (Apocalipsis 12: 7-9); en aquel da Miguel actuar con firmeza y expulsar a Satans de los cielos y lo arrojar a la tierra.

La explicacin generalmente aceptada de la escena revelada en este versculo es que, como Moiss haba pecado, Satans tena poder sobre l (Hebreos 2:14) y reclamaba su cuerpo. Tambin se sugiri que el Diablo quera el cuerpo para utilizarlo como un objeto de supersticin e idolatra. La respuesta de Miguel es la misma que encontramos en Zacaras 3:2 cuando el Enemigo acusaba al sumo sacerdote Josu: "Jehov te reprenda".

Versculo 11

"Ay de ellos!". El destino trgico de estas personas y una solemne enseanza para nosotros estn implcitos en esta imprecacin de Judas. En los das del ministerio del Seor Jess aqu en la tierra tambin se escuchaba la misma advertencia: "Ay de vosotros!" (Lucas 6: 25-26). Cuntas veces usamos informalmente esta frase; en cambio, el apstol Pablo la utiliza sin rastros de liviandad cuando dice: "Ay de m si no anunciare el evangelio! (1. Corintios 9:16).

Seguidamente, Judas compara la conducta de estos falsos hermanos con la de tres personas del Antiguo Testamento que han venido a ser un modelo del error. Esos hombres representan la genealoga de la apostasa.

1- El camino de Can (Gnesis 4:1-16) representa la adoracin carnal e incrdula. Este hombre fue el primer asesino y tuvo que huir de la presencia de Dios. Y as como Can no cuidaba de su hermano, estos impos no cuidan de los hermanos y hasta los envidian. En Hebreos 11:4 Can es presentado como lo totalmente opuesto a un creyente. l es el prototipo de la clase de gente que los lectores de Judas estaban enfrentando.

2- El rasgo que ms claramente caracteriz a Balaam fue la codicia por un vil lucro. Su error, una marcada codicia religiosa, consista en la utilizacin de la verdad de Dios para tratar de realizar la obra de Satans y, ms grave an, ser recompensado por ello! Los falsos maestros referidos por Judas seguan ansiosamente este error. En su momento Pablo tuvo que enfrentarse con esta clase de gente; por eso instruy a Timoteo que "gran ganancia es la piedad acompaada de contentamiento" (1. Timoteo 6:6 y 3: 3-10). Ellos pensaban que el aumento de sus riquezas por negociar con la Palabra de Dios era una seal de su piedad, pero el apstol Juan elogia a los hermanos que por amor al nombre del Seor no aceptaron nada de los gentiles (3. Juan 7). Estos eran devoradores del pueblo (Apocalipsis 2:14), falsos maestros interesados nicamente en sus honorarios. Ellos enseaban de buena gana aquello que queran or los que pagaban; por lo tanto, si alguien demandaba una razn por las doctrinas equivocadas que estaban enseando, estos falsos maestros podan aducir que ellos slo estaban obedeciendo el mandato de sus amos. El que paga manda!

3- El tercer ejemplo presentado por Judas es el de Cor (Nmeros 16). l era un contradictor, es decir, un usurpador religioso. Su actitud lo llev a una total apostasa y su consecuente destruccin. Cor se exaltaba a s mismo y negaba los derechos de Cristo como sacerdote y rey. l alcanz notoriedad al desafiar la autoridad que Dios haba conferido a los lderes de Israel. De la misma manera, en los das de Judas haba hombres que se insubordinaban a la autoridad de los Apstoles y a la autoridad de la Asamblea (vase 1. Tes. 5:12,13; 1. Timoteo 5:1; Hebreos 13:17; 1. Pedro 5:5, etc.) Entre los santos hay igualdad. Una importante enseanza del Seor confirma esto: "Porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos" (Mateo 23:8) Pero estos falsos maestros corrompan las relaciones entre los hermanos con el tramposo argumento de que algunos hermanos eran mejores que otros. S, somos hermanos y debemos recordar lo enseado en Filipenses 2:3: "Estimando cada uno a los dems como superiores a l mismo". Parecera que estos hombres compiten con lo que ha establecido Dios como lo haca Ditrefes (3. Juan 9,10). Judas identifica muy bien a estos engredos y problemticos hombres. Segn aprendemos de la rebelin de Cor, estas personas tienen que ser rechazadas. La nica forma de escapar del juicio haba sido repudiar absolutamente a Cor y separarse de l. Esta referencia de Cor, casi con seguridad, les sealaba el camino de la separacin del mal a los lectores bblicamente instruidos.

Versculo 12

En Efesios 5:27 vemos que la belleza de la esposa no est contaminada con manchas. Ella est absolutamente limpia de toda inmoralidad. Algunos eruditos piensan que una mejor traduccin para la palabra "manchas" sera "roca hundida" (spilaj -spilas), algo que nos hace pensar en el peligro que esconden bajo la superficie los icebergs. As eran estas personas, las que describe Judas, en medio de las fiestas fraternales (agaph - agape). Aparentemente, estas fiestas seran reuniones que hacan los cristianos en las primeras pocas de la Iglesia con el fin de juntarse a comer y concluir la reunin celebrando la Cena del Seor. Parecera que una caracterstica comn entre la Cena del Seor y estos gapes, era la intencin que los santos tenan de expresar la unidad del pueblo del Seor y su unin con Cristo como su cabeza. Pero estos apstatas eran manchas o defectos en medio de la compaa de cristianos, falsos maestros que se introducan con disimulo en las reuniones cristianas, pero que no tenan un vnculo vital con la Cabeza. Se apacentaban a s mismos, saciaban sus propias necesidades, buscaban lo suyo. Estos intrusos eran falsos pastores sin un tomo de amor por los dems. La situacin nos recuerda a los pastores mencionados en el libro de Ezequiel 34:8, de los cuales Dios dice: "Se apacentaron a s mismos, y no apacentaron mis ovejas". No slo las descuidaron, tambin las llevaron por mal camino.

Judas contina acumulando acusaciones contra estos malvados hombres. Sus palabras dirigidas a estos intrusos son muy duras y toma de la Creacin figuras muy adecuadas para ilustrar la impiedad de ellos. Los compara con nubes, rboles, olas y estrellas. Son nubes que prometen bendicin de Dios, pero no tienen ni una gota! Hoy en da se manifiesta el mismo carcter en los movimientos carismticos o en otros movimientos religiosos nuevos: ofrecen una gran perspectiva de bendiciones, pero slo son una burbuja. En Proverbios 25:14 leemos: "Como nubes y vientos sin lluvia, as es el hombre que se jacta de falsa liberalidad". As como esperamos lluvia de las nubes, esperamos encontrar buenas instrucciones de estos maestros, pero no encontramos ninguna. La supuesta enseanza superior y la nueva luz que ofrecen estos hombres, en realidad no contiene nada til para el cristiano.

El final de este versculo nos brinda una ilustrativa metfora que muestra claramente la vileza y la inutilidad de estos hombres. Judas ahora los compara con ciertos rboles: otoales, sin frutos, dos veces muertos y desarraigados. Estas expresiones han dado motivo a diferentes interpretaciones, particularmente respecto del significado de la palabra griega fqinopwrinoj (phtinoporinos). La Versin Autorizada en ingls la traduce "cuyos frutos se marchitaron"; mientras que Newberry en su versin interlineal prefiere "otoal". La palabra en cuestin es compuesta y significa que ya no da ms frutos; implica que la cosecha ya ha pasado y que las ramas del rbol estn vacas. De igual manera, estos falsos maestros carecan absolutamente de frutos. Esta carencia manifestaba su inutilidad (Mateo 7:20). Ellos eran doblemente intiles y desarraigados.

Versculo 13

Estos enemigos se comportaban con brutalidad y furia. Judas utiliza aqu metafricamente el espumar de las olas que suelen llevar algas y deshechos en sus crestas para arrojarlas en la costa. As estos hombres trasladan la basura de sus palabras presuntuosas y blasfemas, que slo dejan esparcidos los desperdicios como de un naufragio. Pero Judas va ms all en su prxima metfora porque mira al cielo y compara a estos supuestos iluminadores con cometas o estrellas fugaces. l no sugiere que estas estrellas tienen un rumbo indeterminado, sino que mantienen un rumbo fijo situadas en su propia rbita perniciosa, lejos del camino de la Verdad y siguiendo el error y el engao. Ellos no tienen luz para dar y les aguarda la eterna oscuridad de las tinieblas. Ellos entrarn a la eternidad sin gozar del perdn ni de la expiacin; no podrn cubrir sus pecados ni su vergenza, la cual ser exhibida perpetuamente.

Versculos 14 y 15

Enoc, sptimo desde Adn (Gnesis 5:18), camin con Dios agradndole en todo. Es muy interesante comparar al sptimo desde Adn con la lnea de Can, porque podremos ver dos comportamientos totalmente contrarios. Poco despus de cumplir 65 aos, al nacer su hijo Matusaln, Enoc comenz su peregrinaje. l viva en un mundo que se encaminaba a un juicio seguro, pero andaba separado del mal y en comunin con Dios. No obstante, l no viva aislado de las realidades que lo rodeaban en la escena de su peregrinaje. Por el contrario, estas circunstancias lo fortalecan para caminar rectamente y servir a Dios sin dar un paso en falso en medio de una generacin maligna y perversa. Dios le encomend un servicio a favor de los hombres: como predicador de justicia, deba profetizar y alertar acerca de la ira venidera. Judas, inspirado por Dios, nos revela la profeca que originalmente le fue dada a Enoc.

Un libro novelesco que apareci en el primer o segundo siglo titulado El Libro de Enoc no fue ms que una obra engaadora que usurp textos inspirados. Contiene citas y alusiones que carecen de exactitud, y que por s solas demuestran que Judas no copi nada del mencionado libro. La traduccin del etope(6) al ingls realizada en 1881 por George Schodde contiene el siguiente prrafo que habra copiado Judas: He aqu, l viene con miradas santas para hacer juicio contra ellos, y destruir al impo, y pedir cuentas a toda carne por todo lo que los pecadores y los impos han hecho y cometido en contra de l (Libro de Enoc 1:9). Si hacemos una cuidadosa comparacin veremos que Judas no usa las mismas palabras que el libro apcrifo. De hecho el Libro de Enoc muestra al Seor ejecutando sus juicios sobre Sus santos! Sin dudas, nuestra conducta y los caminos del piadoso remanente sern revisados en el tribunal de Cristo, pero no se ejecutarn juicios sobre los santos. Estas enseanzas son absolutamente contrarias al descanso que, segn las Escrituras, tenemos los que hemos sido lavados de nuestros pecados por la sangre de Cristo. Lamentablemente, he notado que casi todos los comentaristas modernos (Benton, Baukham, Blagden (1910), y Green, entre otros) sugieren que Judas copi sus versculos del Libro de Enoc.(7) Felizmente hay otros que opinan lo contrario, entre los ms destacados: Darby, Gaebelein, Heijkoop, Kelly, Mc Shane.

Versculo 16

Estos falsos maestros eran murmuradores que tenan un latente espritu de disconformidad. Ellos hablaban cosas infladas para adular a sus pagadores. Esta actitud habla de lo arrogante de su lenguaje. Santiago, el hermano de Judas, condena rotundamente a la lengua quejosa. Pablo tambin hace mencin de esto al evocar lo que les haba sucedido a los Israelitas en el desierto (1. Corintios 10:10). En Filipenses 2:14 el apstol tambin ensea que las murmuraciones caracterizan a los inconversos.

Versculo 17

Tened memoria! Es el primero de una serie de imperativos que utilizar Judas en esta epstola, pues era de esperar que algunos se apartaran de la verdad. La causa ms frecuente de deterioro espiritual es dejar en el olvido las enseanzas apostlicas y bblicas. En 2. Pedro 3:2 leemos: "el mandamiento del Seor y Salvador dado por vuestros apstoles", y Judas se refiere a(8) "vuestros apstoles", que antes haban hablado (repetidas y bien conocidas advertencias) acerca de estos falsos maestros. La mencin de los apstoles nos recuerda sobre qu base est edificada la Asamblea (Efesios 2:22). Ellos no estn ms entre nosotros, pero s sus enseanzas. Lo que ellos aprendieron de Cristo se lo han comunicado a los santos, y stos deben continuar con dicha enseanza y con la comunin (Hechos 2:42). Las revelaciones en cuanto a la Asamblea, su esperanza, y qu conducta debe seguir ella mientras espera el retorno del Seor, han sido dadas por Cristo mismo. Estas instrucciones fueron dadas a los apstoles y profetas del Seor, por lo tanto los impostores fueron descubiertos muy pronto (Apocalipsis 2:2). Las opciones a elegir son claras: la sana doctrina apostlica o la de aquellos que gobiernan segn sus propias palabras y siguiendo las herejas modernas provenientes de los cambiantes maestros del desvo.

Versculo 18

Mientras caminaban siguiendo sus malvados deseos, estos burladores se divertan con asuntos que realmente eran muy serios. Este versculo nos muestra su descarado egocentrismo; estos hombres estaban llenos de s mismos. Con su grandilocuencia trataban de impresionar a otros y, sobre todo, buscaban congraciarse con aquellos que ellos consideraban importantes (Santiago 2:1).

Versculo 19

Este versculo nos muestra que estos falsos maestros se separaban a s mismos. Es decir, ellos no dejaban de concurrir a las reuniones de los santos, sino que hacan una malintencionada distincin entre ellos y los dems. Su trabajo corrupto lo hacan dentro de la asamblea. Ellos provocaban las divisiones con su accionar engaoso pero acusaban a los santos que caminaban en la verdad de ser los verdaderos autores de las mismas! Judas, adems, nos dice que estos falsos maestros eran sensuales. Esta palabra, traducida del griego yucikoj (psuchicos), nos indica claramente que la vida de estos hombres era controlada por sus pasiones "yuch" (psuche); y se refiere claramente a la vida animal o a la vida que est controlada por los deseos y pasiones de una naturaleza sensual. De manera concluyente, podemos decir que estos hombres no haban nacido de nuevo.

Precauciones contra los apstatas

Versculos 20 y 21

La vida de los verdaderos cristianos contrasta con la vida de los que siguen el error. Los cristianos retienen la fe mientras que los apstatas la rechazan. Adems, los creyentes tienen el Espritu Santo, oran y se mantienen cerca de Dios mientras esperan el retorno del Seor. Estos versculos exponen la actitud de los verdaderos cristianos, en contraste con la conducta de los falsos cristianos; y adems, exhortan a perseverar en cuatro actividades de la vida espiritual: edificar, orar, guardarse y esperar; o servir, depender, vigilar y velar. La expresin "Edificndoos sobre vuestra santsima fe" nos revela un fundamento claro y estable para el cristiano. La oracin es un ejercicio esencial en la vida cristiana y una forma de edificar. Guardarse es algo fundamental para estar fortalecidos contra los ataques del mal y de los falsos hermanos. Esperar es descansar en el amor de Dios y aguardar con constancia la vida eterna que gozaremos en perfeccin, lo cual sostiene al cristiano en su peregrinaje en este mundo. Todo esto es por gracia.

Versculos 22 y 23

Esta parte de la epstola es muy interesante porque nos ensea cmo debemos conducirnos hoy en da frente a los falsos maestros y sus seguidores. Esta porcin de la Escritura tambin ha sido un gran desafo an para los ms hbiles traductores. Nuestro conocimiento del texto original parecera ser muy incierto. Judas tena la predisposicin a usar tradas, por tanto es ms factible que en este prrafo l haya tenido en mente tres categoras y no dos. Llama la atencin que en esta porcin del Nuevo Testamento los distintos textos con autoridad difieran tanto entre s. La principal divisin de los manuscritos ha formado dos grupos; un grupo mayoritario que contiene tres categoras y los dems, que omiten algunas palabras y dan slo dos. La Versin Autorizada y la Nueva Traduccin J. N. Darby, ambas en ingls, ofrecen dos categoras, pero William Kelly,(9) la Nueva Versin Internacional en ingls, y otras, dan tres.

La clasificacin en tres categoras quedara de la siguiente manera:

  1. A algunos que dudan, convencedlos.
  2. A otros salvad, arrebatndolos del fuego.
  3. De otros tened compasin.

Aun en medio de tanta maldad, los cristianos deben procurar aplicar el remedio necesario para recuperar a los que se han desviado. Cada caso presenta un desafo particular. La forma de tratar con cada uno de ellos debe estar guiado por el pensamiento y la sabidura del Espritu Santo. Podemos contar con Su ayuda, en medio de las variadas circunstancias, para poder actuar segn la voluntad de Dios. No debemos desestimar la importancia que tiene la prueba a la que es sometida nuestra capacidad espiritual ante la manifestacin del mal. Dios desea que actuemos como hbiles sacerdotes, llenos de gracia, y no con normas legales y decretos penales. En este campo de accin se necesitan personas espirituales. La complejidad que tienen algunas situaciones hace que slo podamos pasar por la prueba estando cerca de Cristo. Algunas veces podemos encontrarnos con hombres llenos de su propia voluntad y que caminan por un camino totalmente equivocado; otras veces se trata de imprudentes o incautos de quienes tenemos que tener compasin y piedad. Debemos tratar de recuperar a aquellos que han cado en una trampa. Debemos hacer el mximo esfuerzo para ganarlos y traerlos de regreso. Este fue el deseo de Dios en relacin con su desviado pueblo terrenal, Israel. Leamos Ams 4:11 o Zacaras 3:2. Acaso esto no debera caracterizar tambin a los santos de nuestros das?

El recurso en el da de ruina

Versculos 24 y 25

La doxologa final de la inspirada epstola de Judas est en perfecta concordancia con todo lo que ella expone en su desarrollo. sta eleva el espritu hacia la supremaca de Dios por sobre todas las cosas. Nos ensea que Dios puede guardar y proteger a Su pueblo de las cadas y llevarlo por un camino seguro y firme cuando todo alrededor es agitacin e inestabilidad. No debemos subestimar el peligro que implica vivir para el Seor en medio de un mundo religioso que se caracteriza por sus enseanzas falsas y su moralidad seductiva. Dios puede guardarnos de caer, es decir, sin manchas en el sentido sacrificial. Nosotros no podemos hacer esto con nuestras propias fuerzas.

Podemos estar llenos de alabanzas mientras que los falsos maestros causan perturbacin en la Iglesia? Ciertamente, s! Permitiremos que la hereja nos impida estar en la atmsfera del amor de Dios? Por supuesto que no! La porcin de los creyentes es totalmente opuesta a la de los apstatas. El hijo de Dios es guardado de caer; bendita verdad que contrasta con la abundante apostasa que hemos descrito. Dios tiene toda la gloria por la eternidad. l es el nico Dios y Preservador de la vida de su pueblo. En el Nuevo Testamento hay diecisis citas que lo designan como el Salvador, y ocho veces como Padre. El profeta Isaas afirma claramente que no hay Salvador sino Dios (Isaas 45:27). Slo l es digno de la gloria (resplandor de la luz) y de la majestad real. Slo l tiene el dominio (todo est bajo su control) y la autoridad (la capacidad de hacer todo aquello que le place), ante lo cual todo debe inclinarse y en virtud de lo cual puede efectivamente sostener a su pueblo que sufre los afanes y sufrimientos propios de este mundo.

A pesar de toda la actividad ejercida por estos falsos y malvados maestros, Judas puede concluir su epstola con un "Amn"! Lo cual es un firme sello del fundamento de su alabanza final, porque l sabe que Dios indudablemente har todo lo necesario para que su Nombre sea glorificado.

Notas aclaratorias

1. No hay nada que indique que estos escritores se hayan copiado el uno del otro como algunos sugieren. Nosotros creemos firmemente que ambos han sido inspirados por el Espritu Santo. Esto ltimo no puede ser afectado porque ellos se citen mutuamente. Lucas, por ejemplo, investig algunas cosas a fin de escribir su evangelio ordenadamente (Lucas 1: 2,3).

2. J.N. Darby escribi una seleccin de artculos muy tiles que han sido recopilados con el ttulo: La fe que una vez fue dada a los santos Un libro de agradable presentacin rstica ha sido publicado por nuestros colegas de G.B.V (Good News Publications), Alemania. Disponible tambin en Chapter Two, Londres. Escriba solicitando un ejemplar gratis.

3. En Lucas 17:27, el Seor nos brinda una descripcin del mundo de No que se preparaba para el juicio mientras la gente se daba en matrimonio, etc. En el vs. 28 menciona nuevamente el hecho de que en aquellas ciudades coman y beban, aunque no menciona que continuaban casndose.

4. Aun cuando el Diablo est moralmente muy por debajo del arcngel, esto no lo priva en absoluto de su actual autoridad o trono (cf. Mateo 12:24; Lucas 4:6; Juan 12:31; 14;30; 2. Corintios 4:4; Apocalipsis 2:13).

5. No he tenido oportunidad de examinar este libro, pero he considerado las afirmaciones de algunos comentaristas a fin de llegar a mis conclusiones.

6. Desconozco si existe alguna versin completa en griego o en arameo (Ed.).

7. Si usted tuviera inquietudes o dudas, le recomiendo leer Collected Writings (Coleccin de escritos) de J. N. Darby, volmenes 6: 151-5; 19:83; 23:38; 32: 193-4, donde l expone sus investigaciones sobre el tema y llega a conclusiones claras y concluyentes.

8. Al relacionar las palabras que utiliza aqu Judas y la cuestin de quin es el autor de la epstola, creo que podemos afirmar que Judas era medio hermano del Seor.

9. Recomiendo leer Lectures on the Epistle of Jude (Lecturas sobre la epstola de Judas) de William Kelly, pginas 153 y 154.

Traducido del ingls con permiso del autor por A. E. Marangone

Julio de 2004

Monte Grande, Buenos Aires, Argentina

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