En Su Sombra

R. D. Valencia

"Bajo la sombra del deseado me sent"

(Cantares 2:3)

Lugar de proteccin

En la angustia y en los problemas, cuando el sol arde sobre nuestras espaldas. Cuando no terminamos de comprender el porque de los diferentes problemas que nos acometen y la contra de aquellas personas a las cuales nunca les hemos hecho dao. Leemos para refresco de nuestras almas. "Escndeme bajo la sombra de tus alas" (Salmos 17 :8)

Confianza

Uno siempre se pregunta a que ha de creer, o sobre que cosas ha de establecer su vida.Al final uno siempre opta por lo que cree es lo mejor. Pero en esta vida con tan gran cantidad de ofertas en cuanto al creer, no hay mejor demostracin de inters respecto a nosotros que el mostrado por Dios a travs de la entrega de su propio Hijo Jesucristo. "Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sobra de tus alas". (Salmo 36:7).

Refugio

La confianza y el amparo no siempre es una formula que nos da el resultado apropiado a la necesidad de nuestra vida. Cuando confiamos a menudo somos defraudados y cuando buscamos el amparo somos abandonados a nuestra suerte. Es una oportunidad a nuestra vida confiar en Jesucristo, puede ser que l no nos defraude y no nos abandone. "Porque en ti ha confiado mi alma, y en la sombra de tus alas me aparar" (Salmos 57:1).

El Regocijo

Cuando los problemas que uno ha tenido y han sido resueltos, pocas veces uno ha agradecido al Seor por esto. Ms bien nos regocijamos en nuestra buena fortuna la que nos ha tocado disfrutar, como fruto del azar. Pero enfticamente podemos decir que no es as. Ms bien debiramos regocijarnos en la mano de Dios que ha dirigido todas las cosas para nuestro bien. "Porque has sido mi socorro, y as en la sombra de tus alas me regocijar" (Salmos 63:7).

El Poder

Por lo general los hombres creen o anhelan tener algn poder y viven sus vidas conforme a esa creencia, pero todos los poderes son ilusiones, pues como se tienen se van. Pero cosa distinta es habitar bajo el poder de Dios, pues tal poder nuca jams pasara o se debilitar. Por tanto este poder supremo nos hace considerar perfectamente la transitoriedad del poder efmero que los hombres creen tener. "El que habita al abrigo del Altsimo, morar bajo la sombra del Omnipotente" (Salmos 91:1).

Lugar de Comunin

No hay nada mejor que darle un alto a nuestra vida. Preguntar con toda honestidad a Dios lo que queremos o creemos. El primer principio de toda conversacin es sentirnos escuchados y luego recibir la respuesta adecuada a cada interrogante. Pero son muy pocas las veces que esto sucede as. Sin embargo sentarnos a los pies del Seor no solo hallaremos la respuesta, sino que esta misma ser un verdadero deleite con relacin a aquel que verdaderamente es nuestro amigo. "Bajo la sombra del deseado me sent,y su fruto fue dulce a mi paladar" (Cantares 2:3).

El Refrigerio

Las diferentes actividades en este mundo y exigencias que estas producen, representan un verdadero cansancio cada da. Las distintas terapias orientales ayudan en una mnima parte en lo que es un verdadero descanso del alma, ya que el alma se cansa por las mltiples preguntas.Por cierto que cada una de las inquietudes hallar slida respuesta en Cristo, el cual tambin vivi como hombre todas las cosas. "Y habr un abrigo para sombra contra el calor del da" (Isaas 4:6).

El descanso

Esto es una entrega a las sombras que nos son favorables. En el descanso no hay actividad ni preocupaciones, ni el mas mnimo pensamiento sobre el maana. Resulta curioso ver que habiendo tantos que dicen confiar en l tan pocos realmente hagan as y an con sus propios conceptos religiosos pretenden presentar un descanso para el alma, lo cual no resulta ser ni un descanso, ni menos para el alma. El verdadero descanso no se encuentra sino a los pies del seor Jesucristo. S ud no cree haga la experiencia!. "Y ser aquel varn... como sombra de gran peasco en tierra calurosa" (Isaas 32:2).

Su mano

Uno nunca puede encontrar un valor desproporcionado de nuestra vida en las manos del Seor Jesucristo. All se encuentra el valor perfecto en cuanto a la redencin de nuestras almas. Las cicatrices en sus manos no son sino un recuerdo permanente del alto costo de nuestro rescate. Nada de lo que nosotros hagamos podr hacer para Cristo sus heridas mas profundas. Lo que l hizo en la Cruz es ms que suficiente para sacarnos de la condenacin y presentarnos en la vida eterna delante de Su padre nuestro Dios. Por gracia de Dios cada creyente en Cristo Jess es salvo, pues la obra de la cruz cubri la vida entera. "Me cubri con la sombra de su mano" (Isaas 49:2).

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